Los ‘amenities’ externos integran los edificios al entorno urbano

Cuando se compra un apartamento difícilmente se piensa que se vivirá en todo momento adentro de esas cuatro paredes. Pasar mucho tiempo recluido en un lugar, hace necesario que los proyectos verticales, comerciales y de oficinas no se construyan como islas, sino que se acoplen a su entorno urbano.

Es común querer salir al aire libre, ir en bicicleta o ir a caminar a un parque cercano, por lo que en un momento pandémico como el actual, se hace apremiante que los desarrolladores apalanquen sus proyectos con lo que está alrededor. Tener ese elemento, incluso lo convierte en un “amenitie externo.

Los arquitectos Carlos Brenner, gerente de nuevos proyectos y desarrollos de Grupo Apolo, y Andrés Prera,  de Enviro Architecture, hablaron de cómo se vio un cambio en la “guerra de los amenities” con la pandemia, más que ver qué ofrecer en el interior mucho ahora se trató de conectar con el exterior.

Si bien las amenidades han experimentado un auge en la última década, para los compradores o inversionistas experimentados no todo es miel sobre hojuelas. Sí, se pueden ver “muy bonitas”, pero en paralelo está el pago de una tarifa de mantenimiento, algo que muchos traducen en una molestia.

Brenner comentó durante el webinar “Un vistazo a los nuevos proyectos y tendencias arquitectónicas que veremos este 2021” que los desarrolladores que logren apalancarse del contexto urbano y ofrecer los edificios no como islas, tienen una ventaja comercial, la cual se verá reflejado en las ventas.

El contacto urbano

Por su parte, Prera, recordando la batalla de amenidades que se dio en los últimos años, puso como ejemplo un crucero donde se pueden tener una cantidad de amenidades en medio del mar. Todo irá bien, hasta que en un momento todos querrán regresar a puerto y tener una experiencia y contacto urbano.

La calidad de vida es el balance entre ambas. Teniendo un espacio urbano, amigable con el peatón, con opciones de movilidad y acceso a parques públicos. Sin embargo, esto se debe repetir de una manera privada, adentro de nuestro espacio habitable”, dijo.

Prera señaló que conectar un edificio de una manera abierta con la ciudad a través del diseño crea valor y plusvalía. Para lograrlo, se requiere que, contrario a lo que sucede con las islas, se debe ser accesible a todo para que tenga sintonía con lo que sucede afuera del edificio.

“Se están aumentando las opciones, como en el caso de la entrega a domicilio, pero nosotros -como desarrollares o arquitectos- también con el diseño debemos lograr que esas opciones pasen y funcionen para todos“, comentó.

Para el co-fundador de Enviro y LEED Fellow no cambiará tanto la manera en que se diseñan los proyectos, pero se buscará una mayor versatilidad y flexibilidad a los espacios. “Mientras más opciones se tengan en el mismo espacio va a ser adecuado para más tipo de personas y actividades”.

Agregó que también cobrarán importancia los proyectos que están anclados a servicios básicos y a la ciudad, en especial a áreas verdes y mayor condiciones de salud y productividad en el espacio.

Por su parte, Brenner indicó que una vez el país y el sector inmobiliario se reactivó, se han visto más proyectos que dieron una vuelta al concepto tradicional de la amenidad. “Vieron al exterior, a lo urbano. Se empezaron a apalancar de su contexto, más de lo que podrían presentar con el edificio mismo“, dijo.

Posible tendencia

Como un ejemplo de como un edificio puede fluir hacia la ciudad se mencionó a Galerías Tiffany, que Grupo Apolo construye en zona 14. Este proyecto de uso comercial nació pre covid, se inició a construir durante el covid-19 y se espera concluir ya en época poscovid, en mayo próximo.

Brenner comentó que Grupo Apolo ha impulsado Galerías Tiffany de manera consciente, buscando brindar confort a las personas, pero también buscando que conectara y tuviera permeabilidad hacia la calle frente a su puerta principal, sobre la 5.ª. Avenida de la zona 14 capitalina.

“Queremos que nuestro principal flujo de visitantes venga de las oficinas que están a nuestro alrededor y que buscan wellness. Y no solo que se sientan bien, sino también hay un concepto LEED, donde las áreas están bien ventiladas y el asoleamiento está de acuerdo a la temperatura”, dijo.

Estas son tendencias, según el gerente de nuevos proyectos y desarrollos de Grupo Apolo, vienen para quedarse porque aportan a sobrellevar el covid-19 en áreas que no son fáciles de llegar por su apertura.

“Las personas se sienten bien. Las áreas se unen a su contexto urbano. En el futuro veremos proyectos que no solo buscan rentabilidad, sino también dar valor agregado al inversionista y al usuario final”, señaló.

LEED: ¿una tendencia poscovid?

Si bien es prematuro saber si las certificaciones LEED pueden llegar a volverse una necesidad suprema para los proyectos, hay ciertas luces sobre el tema. Una de ellas, es que se reconoce que existe la demanda porque las construcciones cuenten con una certificación de este tipo.

Los proyectos LEED son de mejor calidad, y ahora están al mismo precio de mercado. Si buscamos una inversión, y hay un proyecto LEED a precio de mercado, notablemente es una mejor opción”, aseveró Prera.

Sin embargo, para que se vuelva una tendencia poscovid tendría que haber mucha gestión de comunicación. Hace falta desmitificar el “ruido” que gira alrededor de las certificaciones LEED. No olvidemos que la certificación facilita la implementación de soluciones para mejorar el impacto del edificio con el ambiente.

Esperamos que construir verde sea la única manera de construir. Es algo que como humanidad debemos hacer para resguardar nuestros recursos naturales y vivir más a gusto. No hay nada mejor que una comunidad feliz”, indicó Prera.

Brenner concluyó que si bien es difícil responder si será tendencia, algo que sí un hecho es que el covid-19 aceleró el proceso. “Muchos de los que desarrollamos proyectos lo vemos como un valor agregado y algo que nos diferencia frente a otros competidores”, dijo.

Aquí puedes ver el webinar completo:

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