Arquitectos se oponen a venta de edificio símbolo del modernismo en Brasil

Según los suscriptores del manifiesto, la edificación no se puede vender porque se declaró patrimonio de Brasil.
La edificación de 16 pisos en el centro de Río de Janeiro se inauguró en 1946 como icono de la arquitectura modernista. Foto: Río Atlas

Las principales asociaciones y sindicatos de arquitectos de Brasil divulgaron un manifiesto de protesta contra el proyecto del Gobierno de vender el Palacio Gustavo Capanema, primera sede del Ministerio de Educación y símbolo de la arquitectura moderna en el país.

“El MEC —como es conocido— no puede ser vendido”, asegura el manifiesto suscrito por el Consejo de Arquitectura y Urbanismo de Brasil, el Consejo de Arquitectura y Urbanismo de Río de Janeiro, el Instituto de Arquitectos de Río de Janeiro, la Asociación Brasileña de Arquitectos Paisajistas, entre otras.

 

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“El Palacio Gustavo Capanema está bajo la amenaza de privatización. Fue con asombro que la comunidad arquitectónica brasileña e internacional se deparó con la noticia de que el edificio de Río de Janeiro que es marco de la Arquitectura Moderna será la estrella en una subasta de venta de edificaciones públicas”, asegura el texto.

La edificación de 16 pisos en el centro de Río de Janeiro se inauguró en 1946 como icono de la arquitectura modernista. Fue el primer predio monumental en el mundo en el que se aplicaron directamente los conceptos de Arquitectura Moderna instituidos por Le Corbusier, quien se desplazó a Brasil para supervisar las obras.

La edificación se incluyó en la lista de 2.263 predios públicos que se pretenden mostrar a potenciales interesados el 27 de agosto próximo. Pese a que su subasta aún no se programa, el Gobierno brasileño pretende sondear posibles interesados y analizar las ofertas.

Un patrimonio de Brasil

La construcción se encomendó en 1935 al renombrado arquitecto y urbanista brasileño Lucio Costa, que reunió a un importante grupo de arquitectos y contrató como consultor a Le Corbusier, el maestro de la arquitectura moderna mundial.

Entre los arquitectos que trabajaron en el proyecto destacó Oscar Niemeyer y otros conocidos creadores en Brasil como Carlos Leao, Jorge Machado Moreira, Affonso Eduardo Reidy y Ernani Vasconcellos.

Según los suscriptores del manifiesto, la edificación no se puede vender porque se declaró patrimonio de Brasil por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional. La ley prohíbe que este tipo de monumentos de propiedad pública cambie de naturaleza, argumentan.

Además, desde 1996 está entre los bienes que integran la Lista Indicativa de Brasil, es decir, busca su calificación como Patrimonio Mundial por la Unesco.

 

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El MEC no puede ser vendido porque su valor es incalculable. ¿Cuánto vale un edificio concebido, proyectado y construido para ser un símbolo de la cultura nacional?”, se preguntan.

Igualmente recordaron que en los jardines también hay un panel de azulejos del famoso pintor Cándido Portinari y esculturas de Jacques Lipchitz. Además, hay diferentes obras de arte de Celso Antonio y Adriana Janacópulos, así como muebles diseñados por Oscar Niemeyer.

Por todo eso, alegan, “es impensable que este símbolo del Brasil moderno se le trate como una simple edificación administrativa que se puede vender para generar recursos para el Gobierno”. “El MEC no se puede ser vender porque es patrimonio del pueblo brasileño”, concluyen.

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