Un baño público que “flota” y desafía la gravedad en Tokio

La última incorporación a la serie de inodoros arquitectónicos de Tokio es un cubo de hormigón que parece flotar sobre el suelo. Suppose Design Office creó la instalación de un baño público que se encuentra en la estación Sendagaya en el barrio de Shibuya-ku de la ciudad.

Su exterior de hormigón de 7,5 metros de altura oculta un interior sorprendentemente acogedor, que incluye letreros de latón y puertas de madera maciza. Un tragaluz largo trae rayos de sol al interior, creando un juego de sombras dramático.

La apariencia flotante del baño público se crea mediante un espacio abierto que se deja en la base del edificio. Esto se enfatiza por la noche cuando una luz descendente brillante revela el soporte oculto del edificio.

La capital japonesa no es ajena a las comodidades públicas inteligentemente diseñadas, gracias al Tokyo Toilet Project, que verá 17 baños en todo Japón rediseñados por arquitectos como Tadao Ando y Shigeru Ban.

La caja de hormigón brinda la sensación que “flota un poco” desde el suelo. Fotografía: Kenta Hasegawa

“Al hacerlo flotar, pudimos crear una buena conexión entre el interior del edificio, la ciudad y la transparencia para sentir la presencia de la gente. Pudimos eliminar los elementos de pasillos y callejones sin salida que conducen a una sensación de bloqueo”, señalan desde el estudio arquitectónico japonés.

La pared flotante del baño público

Suppose Design Office redujo el número de columnas para crear una estructura intensiva con columnas con una gran sección transversal, y las paredes flotantes en la circunferencia exterior se utilizaron como vigas de pared, así como las vigas en voladizo en la superficie del techo para realizar una “pared flotante”.

La pared exterior de cuatro giros está configurada para flotar 500 mm sobre el nivel suelo. Fotografía: Kenta Hasegawa

Al resolver simultáneamente los elementos que crean el desempeño y el entorno, como usar la profundidad de la luz superior como un haz, los diseñadores trataron de lograr la racionalidad en el diseño y la estructura.

“Es una propuesta que espera que la conciencia del usuario cambie al crear un espacio plano, fácil de usar y de alta calidad para todos, y que el propio usuario participe en mantener un ambiente confortable y circular“, destaca el estudio nipón.

El diseño rompe la premisa del convencional “baño público” a un lado de una estación de metro. Fotografía: Kenta Hasegawa

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