Boston busca prohibir construcción de nuevos edificios que usan combustibles fósiles

Establecer un estándar permitiría a la ciudad eliminar las emisiones directas en nuevas construcciones en edificios más pequeños.
La ciudad planea demostrar un modelo para una transición equitativa a la construcción libre de combustibles fósiles.

Boston anunció su intención de presentar una legislación que, de aprobarse, eliminaría el uso de combustibles fósiles en nuevas construcciones y grandes proyectos de renovación. La medida amplía el compromiso de hacer de Boston una ciudad Green New Deal.

Además, haría que la ciudad de Boston sea elegible para solicitar participar en un programa piloto del Departamento de Recursos Energéticos de Massachusetts.

El piloto permite a las ciudades y pueblos desarrollar normas locales que restrinjan o prohíban la construcción de nuevos edificios o grandes proyectos de renovación que utilizan combustibles fósiles, incluso a través de la retención o el acondicionamiento de los permisos de construcción.

El empleo in situ de combustibles fósiles en edificios representa más de un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero en Boston, lo que contribuye al cambio climático global y a la contaminación del aire local, según el comunicado de prensa.

Cambiar a una vivienda libre de combustibles fósiles brindaría beneficios a largo plazo, como una mejor calidad del aire, reducción de las emisiones de carbono y un mayor confort térmico, añadiendo un aumento mínimo o nulo, según la investigación ‘Massachusetts is Ready for Net Zero’.

Si se aprueba, el programa piloto permitirá a Boston fortalecer el conjunto de políticas climáticas, que también incluyen planes para:

— Usar electricidad en la flota de transporte público de la ciudad (electromovilidad)

— Aumentar la instalación de paneles solares

— Reducir el desperdicio de alimentos mediante la implementación de un programa de recolección.

«La participación de Boston ayudará a ofrecer espacios saludables y energéticamente eficientes que ahorrarán a nuestros residentes y negocios costos de servicios públicos. Se crearán empleos verdes locales que impulsarán nuestra economía durante décadas», dijo la alcaldesa Michelle Wu.

Otros casos en EE. UU y Europa

Boston no es la única ciudad de los EE. UU. que se impulsa el compromiso de promulgar acciones climáticas. Ahí están los casos de Nueva York, Los Ángeles, San José, Seattle y Berkeley, que han impuesto medidas similares en los últimos años.

El año pasado, Nueva York llegó a un acuerdo para prohibir el uso de gas en edificios nuevos y que la mayoría use calefacción y agua caliente que funcionen con electricidad.

La medida también permite la utilización limitada de combustibles fósiles en edificios nuevos, siempre que no se utilicen para calefacción o agua caliente. Los Ángeles también aprobó una medida similar a principios de este año.

Asimismo, del otro lado del océano, siete ciudades europeas (Bilbao, Bratislava, Dublín, Múnich, Róterdam, Viena y Winterthur) también han desarrollado un proyecto para eliminar los combustibles fósiles de la calefacción y refrigeración urbanas.

Además, las siete ciudades antes mencionadas se unieron al proyecto H2020 Decarb City Pipes 2050. El plan crea hojas de ruta diferenciadas para la descarbonización de la calefacción y la refrigeración de los edificios.

Se estima que la mitad del consumo final de energía de la Unión Europea se relaciona con la calefacción y la refrigeración, iniciativas como estas son cruciales para que los países de la UE cumplan sus objetivos climáticos y energéticos prometidos.

Construcción libre de fósiles

A través de este programa piloto, Boston planea demostrar un modelo para una transición equitativa a la construcción libre de combustibles fósiles en Nueva Inglaterra.

En particular, establecer un estándar permitiría eliminar las emisiones directas en nuevas construcciones en edificios más pequeños. Construir con un estándar de cero emisiones netas genera ahorros inmediatos de costos y beneficios para la salud de los residentes.

Oliver Sellers-García, director del Green New Deal, calificó el anuncio de Boston como un «maravilloso primer paso» para sacar los combustibles fósiles de los edificios que se construyen en la ciudad.

«Estoy encantado de que estemos pasando por un proceso público en profundidad para hacerlo bien. Estamos llegando al corazón de la crisis climática al centrar la equidad y desarrollar un modelo que puede ser un catalizador para el cambio económico», indicó.

Con información de: ArchDaily

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