“Los están regalando”, dijo Lane Blue, quien pagó US$160 mil 500 dólares en marzo por un estudio en la Torre Trump en Las Vegas. Fueron US$350 mil menos de lo que pagó el vendedor en 2008. Es la segunda unidad que compra en el edificio y tal vez no sea la última.

Es imposible saber hasta qué punto el fenómeno se debe al nombre Trump. Muchas unidades en venta se encuentran en ciudades muy afectadas por el covid, hoteles que debieron cerrar o edificios en condominio más viejos que sus competidores, lo que dificulta las comparaciones.

Con todo, la retórica aguerrida y políticas de Trump no han sido factores a su favor. Cuando apenas un año en la Casa Blanca, varios hoteles y condominios de Trump en Panamá, Toronto y Manhattan, que pagaron millones por la marca empezaron a quitar su nombre de las fachadas.

La situación empeoró cuando acusaron a Trump de alentar a la turba que asaltó el Capitolio el 6 de enero pasado. Varios empresarios inmobiliarios dicen que los compradores ni siquiera quieren ver un edificio Trump.