Ni lujosa ni costosa y aun así ganó un premio internacional de arquitectura

Desde hace varios años, una vivienda en una favela de São Paulo ha destacado por su calidad arquitectónica.
La casa de Delvina Borges Ramos es un ejemplo que con pocos recursos es posible crear espacios distintivos. Foto: Pedro Kok / Terra e Tuma

Poco tiempo de construcción, un terreno pequeño y un presupuesto limitado. Con esos componentes, la casa de una trabajadora doméstica de Brasil ganó un premio internacional de arquitectura.

No es la más lujosa ni costosa y, sin embargo, la historia de la propiedad de Delvina Borges Ramos es un ejemplo de que, aun con pocos recursos, es posible crear espacios distintivos.

 

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Hace 30 años, Delvina compró su casa en Vila Matilde, uno de los 96 distritos de la ciudad de São Paulo. En 2013, una tormenta derrumbó una parte del techo de la construcción y su hijo, que hace tiempo pensó en una remodelación, decidió invertir sus ahorros para cumplir ese objetivo.

Una escalera conduce al segundo piso, el cual funciona como una habitación para invitados con una amplia terraza. Foto: Pedro Kok / Terra e Tuma

Adaptarse a un limitado presupuesto

Inicialmente, el plan de la familia era vender la casa y, con los ahorros de toda la vida, comprar un apartamento pequeño para Delvina. La opción no terminaba de resultar atractiva: la nueva vivienda estaría ubicada, probablemente, lejos de sus familiares, que en ese entonces vivían en Vila Matilde.

Cuando la tormenta aceleró el proceso de deterioro que la casa atravesaba hace tiempo, el hijo de Delvina se contactó con el estudio ‘Terra e Tuma Arquitetos Associados’ para hacer el trabajo.

El desafío fue adaptarse al presupuesto que la familia tenía y cumplir con su pedido de que la casa se edificara en el menor plazo posible para evitar que sus ahorros perdieran valor.

En el interior de la vivienda, predominan los muebles de madera y hierro. Foto: Pedro Kok / Terra e Tuma

El mayor desafío, según explicaron los arquitectos, apareció en la primera etapa de construcción. Demoler la vivienda tomó cuatro meses y los cimientos, el refuerzo de las medianeras y la edificación demoró seis meses más.

La casa se extiende sobre 95 metros cuadrados y se construyó en un lote de 4,8 metros de ancho por 25 de profundidad. La planta baja tiene living, cocina, lavadero, baño y una habitación.

Un jardín interior conecta todos los espacios de la casa, además de cumplir la función de brindar ventilación y buena iluminación a los ambientes.

Al fondo de la casa, una escalera conduce al segundo piso, que funciona como una habitación para invitados con una amplia terraza. En el interior de la vivienda, predominan los muebles de madera y hierro y las plantas de interiores.

Demoler la vivienda tomó cuatro meses y construir la nueva, seis más. Foto: Pedro Kok / Terra e Tuma

Casa premiada

A comienzos de 2016, ArchDaily, uno de los estudios más famosos de arquitectura del mundo, realizó su premiación anual ‘Building Of The Year 2016’, en la que más de 55 mil personas votaron por sus obras favoritas, entre más de tres mil proyectos publicados.

Dentro de la categoría ‘Casas’, el proyecto premiado fue la vivienda de Delvina, a cargo de ‘Terra e Tuma Arquitetos Associados’.

Así se ve el patio interno de la casa desde arriba. Foto: Pedro Kok / Terra e Tuma

Los creadores se destacaron por dar “una respuesta innovadora y de alta calidad arquitectónica” a su clienta, en una antigua vivienda deteriorada en una favela de São Paulo, a muy bajo costo.

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