China en alerta por riesgo de insolvencia del gigante inmobiliario Evergrande

La empresa aseguró en un comunicado que las noticias sobre su quiebra “son completamente falsas”.
Una vista exterior del China Evergrande Center en Hong Kong, China, el 26 de marzo de 2018. Foto: REUTERS

El gigante inmobiliario chino Evergrande, cuya deuda asciende a US$305.000 millones, alertó del riesgo de entrar en un proceso de insolvencia por culpa de dos de sus filiales, lo que provocó un nuevo desplome de sus acciones. Asimismo, incrementó los temores a que su caída pueda tener consecuencias para el sistema bancario.

Las acciones de la empresa en la bolsa de Hong Kong cayeron más de un 11%, acentuando una tendencia habitual del último año, período en el que Evergrande ha perdido más del 80 % de su valor bursátil.

Un grupo de inversores protestó el lunes en el vestíbulo de la sede de la multinacional inmobiliaria, en la ciudad de Shenzhen, con la esperanza de proteger sus intereses ante la posible quiebra de la empresa.

 

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Los problemas de Evergande vienen de atrás

El grupo Evergrande en 2009 empezó a cotizar en la bolsa de Hong Kong, donde tuvo un buen desempeño durante los siguientes 10 años. A raíz del crecimiento de la empresa, su fundador, Xu Jiayin, se convirtió en el hombre más rico de China (US$42.500 millones) a finales de 2017.

Sin embargo, el éxito del grupo escondía una enorme deuda con la que había sufragado su expansión a otros sectores como los de servicios sanitarios, vehículos eléctricos y deportivo.

La China en la que Evergrande había florecido cambió. Cuando se fundó la empresa en 1996 la población urbana era  de 29% del total y en 2017 se elevó a 57%, todavía con margen de crecimiento pero no a un ritmo frenético.

En agosto de 2020, y para controlar el creciente precio de la vivienda y limitar el capital al sector inmobiliario, el Gobierno chino anunció la política de “tres líneas rojas”.

Si una promotora no cumplía ciertos requisitos en su coeficiente entre deudas y activos y en su apalancamiento, se limitaría su acceso al crédito.

Evergrande, una de las empresas más endeudadas del sector, propuso entonces una estrategia de “reducción y control de la deuda”, que incluyó grandes descuentos en la venta de apartamentos. Sin embargo, parece insuficiente para hacer frente a los problemas que le esperaban en 2021.

Un año negro

En 2021, Evergrande tuvo que hacer frente a una caída del valor de las ventas de nuevas viviendas y a nuevas regulaciones para combatir la especulación.

Tanto los ingresos como los beneficios del grupo cayeron entre enero y junio de este año.

Además, hubo proyectos en suspenso mientras se sacaron activos a la venta para generar liquidez e intentar solucionar sus problemas en el flujo de caja, que se redujo en la primera mitad del año un 45% interanual hasta US$13.431 millones.

Pese a que el sector inmobiliario ha sido uno de los pilares del crecimiento chino, el viceprimer ministro chino, Han Zheng, pidió mayor escrutinio y evitar el uso de la industria para “estimular la economía a corto plazo”.

La semana pasada, los rumores de quiebra se volvieron a disparar cuando Evergrande sufrió dos recortes en la calificación de su deuda por parte de las agencias Moody’s y Fitch, la cual alertaba de un “alto riesgo de impago”.

La empresa anunció que el valor de las ventas de propiedades en los pasados junio, julio y agosto fue de US$23.807 millones, lo que supone “una tendencia a la baja” y que se mantendrá en septiembre, aseguraba en un comunicado.

La quiebra de un gigante

El lunes la empresa publicó un comunicado para acallar los crecientes rumores de bancarrota en el que aseguró que las noticias sobre su quiebra “son completamente falsas”, pese a que reconocía que el grupo “se enfrentaba a dificultades sin precedentes”.

Michael Pettis, profesor de Finanzas de la Universidad del Pueblo, en Pekín, explicó en su cuenta de Twitter que siempre es un mal síntoma que una empresa tenga que negar oficialmente rumores de quiebra. “Es demasiado tarde para resolver este problema de forma interna”, añadió.

Por el momento, Evergrande se encuentra en negociaciones con los inversores en sus productos de gestión patrimonial, a quienes les habría propuesto tres métodos diferentes de pago que posibilitarían cumplir con sus obligaciones y mantener su liquidez.

El efecto de la posible quiebra de Evergrande, que da empleo a más de 120.000 personas, se sentiría no solo en el país asiático sino también en los mercados globales dado el gran tamaño del grupo, cuyo pasivo es de casi US$304.821 millones.

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