Las ciudades europeas con mayor mortalidad por la falta de espacios verdes

El 62% de la población en Europa vive en áreas con menos espacios verdes de los recomendados.
Las ciudades de Europa evitarían hasta 43.000 muertes al año si cumpliesen con las indicaciones de la OMS de acceso a este tipo de zonas. Foto: Djordje Jovanovic/Pixabay

Un equipo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) elaboró un ranking de las ciudades europeas con mayor y menor mortalidad atribuible a falta de áreas verdes.

La investigación concluye que entre todas ellas podrían evitar hasta casi 43.000 muertes prematuras cada año, si cumplen con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en cuanto a proximidad residencial a espacios verdes.

Los resultados, tras analizar más de 1.000 ciudades de 31 países europeos, se publicaron en la revista The Lancet Planetary Health.

 

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Los espacios verdes se asocian con diversos efectos beneficiosos para la salud, entre los que destacan:

— Menor mortalidad prematura

— Mayor esperanza de vida

— Menos problemas de salud mental

— Menor desarrollo de enfermedades cardiovasculares

— Mejor función cognitiva en niños, niñas y personas mayores y bebés más saludables.

Las zonas verdes se asocian con varios efectos beneficiosos para la salud y para el medioambiente, ya que contribuyen al secuestro de CO₂.

Asimismo, mitigan la contaminación atmosférica, el calor y el ruido, contribuyen al secuestro de CO₂ y proveen oportunidades para la práctica de ejercicio y la interacción social.

Un equipo de la Iniciativa de Planificación Urbana, Medio Ambiente y Salud de ISGlobal estimó la mortalidad atribuible a la falta de zonas verdes en 978 ciudades y 49 áreas metropolitanas.

Insuficiente acceso para más del 60 % de la población

Para calcular el espacio verde existente en cada ciudad, se utilizó el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) como indicador principal.

El NDVI mide cómo de verde es un área determinada. Toma en consideración cualquier tipo de vegetación, y se obtiene a partir de imágenes de satélite.

Puesto que el tipo de flora es variable entre ciudades y regiones, se tradujo la recomendación de la OMS a un valor de NDVI específico para cada ciudad.

El equipo obtuvo datos de mortalidad por causas naturales y de niveles de espacio verde de cada una de las ciudades estudiadas relativos al año 2015. Después, se usó una metodología de análisis cuantitativo del impacto en salud.

El 62% de la población vive en áreas con menos espacios verdes de los recomendados. Esta carencia estaría asociada con 42.968 muertes, lo que equivale a un 2,3% del total por causas naturales

Se estimó el número de muertes por causas naturales que podría ser evitado en caso de que cada ciudad cumpliera con la recomendación de la OMS.

Nuestros resultados muestran que la distribución de estos es muy desigual entre las ciudades en Europa. La mortalidad atribuible a la exposición insuficiente a zonas verdes oscila entre el 0 y el 5,5 % del total de las muertes naturales según la ciudad”, comentó Evelise Pereira, investigadora de ISGlobal y primera autora del estudio.

Sin embargo, el impacto desigual no solo es entre ciudades, sino también entre las diversas áreas de una misma ciudad, lo cual coloca a algunas personas en desventaja en función de la ciudad o el barrio donde vivan.

Muchas veces estas zonas no se encuentran cerca de donde vive la gente, de manera que no generan beneficios para la salud”, añadió la experta.

Ciudades con mayor mortalidad atribuible

La lista con mayores índices de mortalidad atribuible a la falta de zonas verdes incluye ciudades de Grecia, Europa del Este, las repúblicas bálticas, Italia, así como la mayoría de capitales del continente. Entre estas últimas, las que muestran mayor mortalidad son Atenas, Bruselas, Budapest, Copenhague y Riga.

Las capitales europeas que muestran una mayor mortalidad atribuible a la carencia de zonas verdes son Atenas, Bruselas, Budapest, Copenhague y Riga.

 

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“El estudio muestra que hay mucho trabajo por hacer en cuanto al reverdecimiento de las ciudades europeas y que la reducción de la mortalidad sería todavía mayor si se estableciesen objetivos más ambiciosos que las recomendaciones de la OMS”, advirtió Mark Nieuwenhuijsen, de ISGlobal.

Según Nieuwenhuijsen, las ciudades europeas deben apostar por la recuperación de áreas urbanas para convertirlas en zonas verdes, por soluciones basadas en la naturaleza, como los tejados verdes o los jardines verticales.

“Y otras medidas como reubicar el tráfico y reemplazar asfalto por espacios y corredores verdes, arbolado urbano o parques de bolsillo. Asimismo, nuestro estudio muestra la importancia de que estas sean accesibles y estén próximos a los domicilios”, añadió.

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