La crisis de la vivienda en Países Bajos: una burbuja sin oxígeno

Las principales víctimas de esta crisis son los jóvenes que se acaban de independizar y los ancianos que buscan vivienda.
En la imagen, una vivienda en alquiler en La Haya. Foto: EFE/Imane Rachide

Un propietario tarda una media de 23 días en vender su casa en Países Bajos y recibe casi siempre más dinero que el precio fijado a priori en el anuncio. Se debe a las pujas del alto número de interesados porque hay más demanda que oferta de viviendas: en 2021 se pusieron a la venta 32.000 menos que el año anterior.

El problema en Países Bajos “no tiene precedentes” y podrá continuar durante al menos otros tres años, con una escasez de al menos 316.000 viviendas en 2024, según un informe por la consultora Capital Value y el instituto de investigación ABF Research. La escasez se eleva actualmente a casi 297.000 casas.

El contexto no ayuda: las tasas de interés son bajas, la seguridad laboral es alta y el crecimiento económico es bueno, a pesar de la pandemia, por lo que hay suficientes razones para adquirir una vivienda, si la hubiera. El gobierno ha puesto en marcha un Ministerio para Vivienda y Planificación para solucionar esta escasez.

Se necesitará un millón de casas en la próxima década en Países Bajos, pero la consultora cree que “solo será posible agregar” al mercado 100.000 viviendas al cada año desde 2026-2027.

La razón es que el número de hogares crece, la construcción de casas suele llevar varios años y se han otorgado muy pocos permisos de construcción en los últimos años.

Mercado inmobiliario estancado

Las principales víctimas de esta crisis son los jóvenes que se acaban de independizar y los ancianos que buscan viviendas adecuadas a sus necesidades.

En el grupo de edad de hasta 30 años, una cuarta parte viven en casas demasiado pequeñas o en un lugar incómodo y alejado de la localización de su trabajo.

Según la asociación de agentes inmobiliarios NVM, el mercado inmobiliario neerlandés se encuentra estancado, con poca oferta y pocas perspectivas de un futuro inmediato. Calculan que un total de 140.000 casas cambiaron de manos en 2021, frente a las 172.000 que lo hicieron en 2020.

Además, las propiedades que estuvieron en el mercado permanecieron una media de solo 23 días y el 80 % se vendió por más del precio de venta fijado.

“Centrarse en una mayor oferta es crucial y es por eso por lo que tenemos que acelerar las nuevas construcciones, para que el mercado se abra de nuevo”, señaló Onno Hoes, presidente de NVM.

A finales de diciembre pasado estaban a la venta 15.600 viviendas, con un precio medio de 428.000 euros, según el NVM. El número de viviendas unifamiliares en el mercado cayó casi un 50 %, mientras que la oferta de pisos se redujo un 20 %.

La última vez que las ventas cayeron de forma tan drástica fue en 2008 y 2009, cuando la crisis financiera aumentó la reticencia a invertir en viviendas.

Multa a propietarios que no alquilen 

En Ámsterdam, los nuevos inquilinos del sector libre pagan unos 1.466 euros al mes, y ya no hay prácticamente viviendas asequibles para personas de ingresos bajos o medios.

Por eso, se planea introducir a partir del 1 de abril la obligación de residir en la vivienda de nueva adquisición durante los primeros cuatro años tras la compra de una propiedad con un valor oficial de hasta 512.000 euros, lo que impide alquilarla durante ese periodo.

Asimismo, quiere multar a los propietarios que no alquilen su vivienda porque no encuentran candidatos dispuestos a pagar altos precios, en un intento de luchar contra la desocupación en plena crisis inmobiliaria.

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