La dificultad para acceder a vivienda aumenta en cada generación

La compra de una casa suele ser la mayor inversión en la vida y hacerlo es cada vez más costoso. El esfuerzo y la dificultad para acceder a una vivienda aumenta en cada generación, según revela un estudio del Banco Central Europeo (BCE).

La situación para acceder a una vivienda lleva a los jóvenes a entrar en una especie de bucle sin fin: pagar un alquiler que les impide ahorrar para comprar una vivienda. Esto, a la postre, tiene efectos sobre la riqueza y el bienestar futuro.

La cuestión ahora es analizar por qué la nueva generación de jóvenes tiene tantos problemas para acceder a una vivienda.

El trabajo publicado por el BCE confirma esta dinámica y destaca que «a pesar de que las condiciones financieras han mejorado, es menos probable que las generaciones más jóvenes vivan en sus propios hogares respecto a generaciones anteriores a su misma edad».

Menos riqueza acumulada

El trabajo muestra que los cambios en la dinámica de los ingresos explican una gran parte de la reducción en la propiedad de vivienda entre la nueva generación. «Los hogares de menores ingresos tienen más dificultades para comprar una vivienda y, como resultado, acumulan menos riqueza«, señala Gonzalo Paz-Prado, autor del informe e investigador del BCE.

El compromiso de pagar un alquiler que impide muchas veces a la nueva generación ahorrar para comprar una vivienda.

Si bien es cierto que el grueso del estudio está elaborado con datos de EE. UU., el autor matiza que «se han documentado tendencias similares en países europeos como Reino Unido, España e Italia, donde la edad media de emancipación del hogar paterno es de unos 30 años».

El porcentaje de jóvenes con vivienda en propiedad ha disminuido progresivamente con el tiempo. En el caso de EE. UU., el porcentaje de hogares que vivían en sus propias casas (compradas o con hipoteca) a los 35 años cayó hasta el 55% de los jóvenes nacidos en la década de 1980, frente al 75% de los que nacieron en la década de 1940.

¿Por qué las nuevas generaciones tienen menos acceso a la vivienda?

Son dos las tendencias que explican este fenómeno que está expulsando del mercado inmobiliario (en propiedad) a una porción cada vez mayor entre la nueva generación de jóvenes.

La primera es básicamente la mayor precariedad del mercado laboral para este estrato de la población:

  • Trabajos inestables
  • Temporalidad
  • Parcialidad (trabajar menos horas de las deseadas)
  • Salarios bajos.

Todo ello puede estar relacionado con la decadencia de la industria en favor del sector servicios, donde los trabajos suelen ser más precarios, dada la baja productividad de buena parte de este sector, y muchas veces también más estacionales (turismo, hostelería).

«Los cambios en la dinámica salariales del mercado laboral pueden explicar casi la mitad de la caída de la vivienda en propiedad entre generaciones. Los hogares más jóvenes se enfrentan a una mayor desigualdad y volatilidad en el mercado laboral«, señala el economista del BCE.

Las personas con ingresos relativamente bajos encuentran mayores dificultades para acceder a una casa si se compara con esas mismas personas hace 40 años.

Además, «la mayor inestabilidad de los ingresos desalienta a los hogares para pedir una hipoteca y realizar grandes gastos como es el de una casa. Hacerlo los expone a riesgos», indica el autor del informe.

El resto de la diferencia (caída de la vivienda en propiedad) se explica por unos mayores precios de la vivienda con respecto a los ingresos medios, parcialmente mitigados por un mayor acceso al crédito durante las décadas de 1990 y 2000.

No comprar una vivienda supone un riesgo para la riqueza futura de los jóvenes. 

No obstante, durante algunos años se ha podido ver como la vivienda en propiedad ganaba terreno, quizá no entre los más jóvenes, pero sí a nivel agregado en la población. Las condiciones financieras y una mayor flexibilidad en el mercado hipotecario ‘taparon’ la dura realidad: el precio de la vivienda subió con más fuerza que los salarios.

Implicaciones en la riqueza

En las nuevas generaciones, cada vez son menos los jóvenes compran vivienda por los problemas comentados. Esto que supone un riesgo para su riqueza futura. Aunque no asumen la carga de una hipoteca, tampoco acumulan más activos financieros que compensen la caída de su riqueza frente a generaciones anteriores, según el informe.

En muchos casos, el gasto en alquiler impide esa acumulación de riqueza que se produce cuando se accede a una vivienda en propiedad. El pago de la hipoteca se considera en parte como un crédito para invertir, mientras que el pago de un alquiler es simplemente un gasto.

Al final, detrás de pagar una hipoteca durante años hay una casa, detrás de años de pagar alquiler no hay nada.

«Los resultados sugieren que las políticas que fomentan la propiedad de vivienda o la flexibilidad a la hora de conceder una hipoteca impactan en la acumulación de riqueza de los hogares con bajos ingresos y, por lo tanto, en la distribución general de la riqueza», concluye el autor.

Leído en: El Economista (España)

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