El edificio sin ventanas ni ventilación del que todo el mundo habla: Munger Hall

Un filántropo financia un colegio mayor que alojará en California a 4.500 estudiantes en celdas de 6,4 metros cuadrados.
Un filántropo financia un colegio mayor que alojará en California a 4.500 estudiantes en celdas de 6,4 metros cuadrados sin ventilación ni luz natural.

Las nuevas técnicas de construcción y de planteamiento de los espacios pueden hacer que ames u odies a un edificio en concreto. Y en el caso de Munger Hall, todas las miradas se han puesto sobre él por lo segundo.

Munger Hall es un colegio mayor proyectado en Santa Bárbara, California, que ocupará 156.000 m² distribuidos en 11 plantas, dispuestas para alojar a 4.500 estudiantes.

Lo más curioso, y por lo que se le llueven malas críticas, es que esos habitantes se instalarán en habitaciones de 6,4 m² que no tendrán luz ni ventilación natural.

Munger Hall es un edificio de unos 120 metros en cada lado. Sus habitaciones serán individuales y estarán agrupadas en apartamentos de ocho celdas (con dos baños y una cocina para preparar desayunos) con pantallas de plasma en vez de ventanas, según El Mundo.

Estas pantallas seguirán los ritmos circadianos y emitirán colores diferentes a cada hora del día. De noche, la pantalla se pondrá en azul muy oscuro.

Las características más llamativas (en tono positivo) del edificio será que contará con un aparcamiento para tablas de surf, zonas de estar en su perímetro y en el ático, así como lavanderías y cocinas comunes en el sótano.

Charlie Munger, el inversor

Charlie Munger es el inversor de esta “obra” arquitectónica. Abogado, jugador de cartas, inversor y titular de una fortuna calculada en US$1.720 millones.

En los últimos años, financió a fondo perdido la construcción de otros colegios mayores para las universidades de Stanford y Michigan y otros proyectos en varios centros educativos del sur de California.

Los US$200 millones que regalará en Santa Bárbara no cubrirán toda la inversión prevista (calculada en US$1.500 millones) pero son suficientes para que Munger haya impuesto su proyecto y su arquitecto, Navy F Banvard, del estudio VTBS.

El proyecto está ya en marcha a pesar de que ha provocado burlas, dimisiones, críticas y campañas de rechazo. La más evidente tiene que ver con las condiciones de habitabilidad y de sostenibilidad medioambiental.

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