Efectos del aumento de los costos de construcción en el mercado dominicano

Los desarrolladores buscan opciones para mitigar posibles aumentos de este tipo en el futuro.
El sector ferretero y de construcción de vivienda ya han advertido que los aumentos desproporcionados podrían tener consecuencias graves en la industria inmobiliaria.

La crisis sanitaria por el covid-19 ha tenido consecuencias severas para la economía mundial y la República Dominicana no ha sido ajena a esto. El producto interno bruto del país se contrajo un 6,7% en el 2020 ante el impacto de las medidas par contener la propagación del virus.

El Gobierno dominicano ha sido proactivo al tomar medidas buscando reactivar los sectores productivos del país. En caso del sector construcción, busca aprovecharlo como motor para reactivar la economía, pero se mantiene aún a la espera de políticas que vayan en su auxilio.

Aumento de los costos de construcción

A inicios de junio, el periódico Diario Libre publicó un reportaje que indicó que el metro cuadrado de construcción de vivienda aumentó cerca de un 30%.

En esa noticia, el presidente de la Asociación Dominicana de Ferreteros y el de la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas coincidieron que los aumentos podrían tener consecuencias graves para dicho sector.

Entre los materiales principales que han visto incrementados están el acero para la construcción en más de un 80%, la madera con aumentos que van desde el 39% a más de un 400%. En el caso de los materiales eléctricos las alzas rondan el 60%.

En República Dominicana, estos incrementos se podrían atribuir parcialmente:

– Al aumento de los costos de materia prima y productos de importación.

– Demoras y aumento de costos en el transporte por alta demanda y falta de contenedores de transporte.

– Posible especulación o desabastecimiento de los principales suplidores en el país.

Como referencia, en EE. UU., el precio del acero para la construcción aumentó en más de un 20% y la madera en más de un 60%. IHS Global Insight, una firma de estudios económicos, estima que en 2022 los precios del acero y madera deberán disminuir un 6% y 19%, respectivamente, aunque no regresarán a los precios pre-covid.

Consecuencias en el sector inmobiliario

Estos aumentos generan consecuencias funestas en el sector inmobiliario, donde a partir de agosto de 2020, se evidenciaron aumentos considerables en las preventas de proyectos aún por construir y cuando aún no se preveía un aumento tan considerable en los costos de construcción.

A causa de esto, se han visto algunos casos donde proyectos han tenido que devolver las reservas a los compradores o cancelar su ejecución. Los aumentos de materiales los hacen inviables.

En otros casos, se conversa con los compradores y plantearles un ajuste en el precio de venta o la rescisión de sus ventas para poder continuar.

Y en el tercer caso, algunos desarrolladores absorben los incrementos de los costos. Buscan proteger su reputación, fidelizar a sus clientes o tienen proyectos de más larga duración y esperan que los costos se normalicen en cierto sentido durante el 2022.

Mitigar los aumentos

De igual manera, los desarrolladores buscan opciones para mitigar posibles aumentos de este tipo en el futuro.

La solución más común ha sido la introducción de una cláusula de escalación en los contratos de promesa de venta donde el comprador se compromete a asumir posibles aumentos de los costos de construcción a futuro.

Esto se ve a nivel local y por igual en los EE. UU. Según un artículo reciente de CNBC indicó que “más del 50% de promotores de proyectos residenciales indicaron que están añadiendo cláusulas de escalación en los precios de venta debido a aumentos de los costos de construcción”.

En el corto y mediano plazo, por igual, el incremento de los costos se vería reflejado en un aumento en los precios de venta de nuevos proyectos, lo que tendrá un efecto negativo en las ventas y el turismo inmobiliario.

Esto a su vez se irá traduciendo en una reducción del valor de la tierra, ya que los principios básicos inmobiliarios dictan que el valor de la tierra es el valor residual obtenido por el cálculo del valor total de venta ya completado menos los costos para el desarrollo (incluida la ganancia del promotor).

De esta manera, se irá retornando a un balance entre oferta y demanda a medida que se normalicen los costos y se reajusten los valores de las tierras.

Fuentes: Wall Street Journal, Banco Central de la República Dominicana, Diario Libre, Listín Diario, CNBC, ENR.COM, IHS Global Insight.

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