Galería Güemes: un pasaje arquitectónico entre Buenos Aires y Europa

La Galería Güemes, inaugurada en 1915, funcionó en el pasado como lugar de compras y de acontecimientos sociales.

La elegancia de las galerías europeas y la modernidad de los rascacielos confluyen en una obra arquitectónica de la “belle époque”: la Galería Güemes. Se trata de un mítico edificio de Buenos Aires que fue residencia de Antoine de Saint-Exupéry, escenario de la película “Evita” y pasaje inmortalizado en el cuento “El otro cielo”, de Julio Cortázar.

Inaugurada en 1915, con 87 metros de altura fue durante años el punto más elevado de una floreciente capital argentina, que en los albores del siglo XX se cinceló con la impronta de arquitectos europeos, como el italiano Francisco Gianotti.

“Gianotti hizo confluir en la Galería Güemes los grandes rascacielos de Chicago con las galerías europeas”, comenta a Efe Cecilia Osler, presidenta del directorio que administra el edificio.

Su construcción

En plena Primera Guerra Mundial, el barco en el que llegaban las terminaciones provenientes de Europa se hundió.

“Tuvieron que volver a encargar y hacer enviar a Argentina todas las terminaciones que venían de Europa. Sin embargo, eso no hizo que Gianotti difiriera un solo día la inauguración del edificio, que fue el 15 de diciembre“.

Osler destaca a la obra como “un exponente típico del ‘art nouveau'”, estilo que se exhibe fastuoso en su nave central, construida como pasaje comercial semipúblico, que comunica dos importantes arterias financieras de la ciudad.

Techos abovedados, frescos, columnas de mármol boticcino, cúpulas acristaladas y bronces con formas de la naturaleza, se extienden por ella. Sus ascensores, torres, mirador y teatro en el que el 27 de febrero de 1917 se presentó Carlos Gardel y en 1996 se filmaron escenas de la película “Evita” de Alan Parquer, protagonizada por Madonna y Antonio Banderas.

Habitación 605

En 1929, contratado como piloto por la Compagnie Générale Aéropostale, desembarca en Buenos Aires el escritor Antoine de Saint-Exupéry.

Amante de la naturaleza, el autor de “El Principito” detestaba Buenos Aires, urbe a la que definía como “ciudad lúgubre” sobre la que “los arquitectos volcaron su genio en privarla de todas sus perspectivas”.

El escritor se mostraba conforme con su hogar eventual en una carta que escribió a su madre: “Alquilé un pequeño y encantador departamento amoblado. Esta es la dirección. Escríbeme siempre aquí. Galería Güemes, Calle Florida, departamento 605”.

Lo cierto es que Saint-Exupéry no desaprovechó su tiempo en Argentina. Fue en ese período en el que escribió el manuscrito de su libro “Vuelo Nocturno”.

El alma de la galería

A pesar de ese esplendor inaugural, con el transcurso de los años la Galería necesitó una restauración y puesta en valor que comenzó en 2004.

“En toda esta recuperación del edificio había que reconstruir la arquitectura y el alma también. Alma que fue conformando por cada uno de los personajes que la habitaron, transitaron, conocieron y la contaron en sus obras”, exclama.

Pasillos de Galería Güemes, en Buenos Aires (Argentina). Foto: EFE/ Galería Güemes

Uno de ellos fue el escritor Julio Cortázar, quien la inmortalizó en el cuento “El otro cielo” publicado en su libro “Todos los fuegos el fuego”. “Todavía hoy me cuesta cruzar el Pasaje Güemes sin enternecerme irónicamente con el recuerdo de la adolescencia al borde de la caída”, se lee en la obra.

En el cuento, un corredor de bolsa conecta a través de las galerías de Buenos Aires con París y viceversa, una idea similar a la que Gianotti imaginó con la creación de la Galería Güemes: la unión de dos culturas que inició toda una nueva impronta en la arquitectura de la ciudad del tango.

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