Fondos de inversión diversifican cartera ante nuevo panorama inmobiliario

A medida que el dinero se concentra en una determinada clase de activos, los inversores admiten que empiezan a existir ciertos riesgos.
Los expertos consultados por Financial Times analizan estas nuevas tendencias del mercado.

Blackstone es el mayor propietario de activos inmobiliarios del planeta con una oferta de US$378.000 millones. La reciente venta de oficinas en Londres y el interés mostrado por GCP Student Living, un operador de viviendas para estudiantes, confirman el interés de inversión por sectores en auge como el residencial o el logístico.

El covid aceleró el cambio de enfoque de la inversión y de las carteras de los fondos y grandes empresas. Hace una década, las oficinas y los locales comerciales representaban cerca del 70% del volumen total de transacciones inmobiliarias en Europa, según Real Capital Analytics.

En 2021, apenas representan el 35%, superados por sectores como el residencial y el logístico.

Los grandes propietarios buscan alternativas de inversión para obtener mejores resultados. Han puesto el foco en los almacenes logísticos, apoyados por el auge del comercio electrónico, o los pisos de alquiler y las viviendas para estudiantes, mercados atractivos por la escasez de oferta y el aumento de la demanda, sobre todo en Europa.

Otro de los activos alternativos más de moda son los campus de investigación, impulsados por la inversión en I+D+i.

Fuente: Financial Times

El director de real estate en Europa de Blackstone, James Seppala, afirmó que “estas son megatendencias se han acelerado con la pandemia”.

Blackstone representa uno de los mejores ejemplos. Sus movimientos en los últimos meses confirman este cambio de tendencia.

La reciente venta de las céntricas oficinas de Bank of New York-BNY Mellon en St. Paul (Londres) por US$643,2 millones a la aseguradora italiana Generali, unido al interés mostrado por hacerse con GCP Student Living, operador de viviendas para estudiantes, muestran el cambio de tendencia y el reposicionamiento de sus carteras.

Auge en inversión logística

La creciente popularidad de las compras ‘online’ dio un gran impulso a la demanda de espacios logísticos. Blackstone, a través de su compañía Mileway, controla una enorme red de almacenes cerca de importantes urbes europeas. Brookfield, por su parte, invirtió más de €1.000 millones para crear una cartera logística en Francia, España, Alemania y Polonia.

La demanda de espacios creció durante la pandemia, mientras las rentas de estos alquileres logísticos se han mantenido relativamente estables. Mientras, en Reino Unido se puede apreciar la distinta suerte de los actores del sector según su inversión:

– Las acciones de British Land o de Land Securities, dos de los propietarios de oficinas más grandes de Gran Bretaña, cayó entre un 20% y un 30% frente al periodo pre covid.

– La promotora inmobiliaria Hammerson, propietaria de grandes centros comerciales como el de Intu Xanadú en Madrid, perdió tres cuartas partes de su valor en bolsa. Mientras la británica Segro, especializada en desarrollar activos logísticos, subió un 16%.

Más oportunidades residenciales

Los inversores también apuestan por el sector residencial, centrados en el alquiler residencial y las viviendas para estudiantes. “La gente quiere vivir en Ámsterdam y Londres y no hay suficientes hogares en esas ciudades”, destacó el jefe de Blackstone en Europa.

“Las grandes ciudades europeas son grandes centros de empleo con una enorme escasez de viviendas y economías históricamente estables. Es una buena oportunidad“, agregó Mark Allnutt, director gerente del fondo estadounidense Greystar, que recaudó €725 millones para invertir en propiedades residenciales europeas.

Brookfield, por su parte, es propietaria del operador de viviendas para estudiantes Student Roost, y planea aumentar la inversión en el continente.

Las oficinas y las tiendas todavía representan más de la mitad del sector en propiedades de inversión en Europa, según Real Capital Analytics.

A medida que el dinero se concentra en una determinada clase de activos, los inversores admiten que empiezan a existir ciertos riesgos.

A diferencia de la crisis financiera de 2008, la pandemia no desencadenó una ola de activos en dificultades que lleguen al mercado. Pero habrá que esperar a cómo reaccionen los bancos ante los propietarios con mayores problemas.

Fuente: Financial Times

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