Lacaton y Vassal: su visión de una arquitectura que añade, transforma y reutiliza

Ellos mismos curan su primera exposición en España y que se puede ver en Museo ICO de Madrid hasta enero de 2022.
Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, premios Pritzker 2021, han ido a contracorriente de la arquitectura de los últimos tiempos con su máxima “renovar en vez de derribar”. Foto: EFE/J.J. Guillén

Los arquitectos ganadores de la más reciente edición de los Premios Pritzker —equivalentes al Nobel de la arquitectura—, Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, han ido a contracorriente durante décadas. Sus trabajos en plazas, museos o viviendas no responden a una arquitectura grandilocuente, sino local, con su comunidad, clima o usos para un espacio.

Y llama la atención que ellos mismos curen su primera exposición en España y que se puede ver en Museo ICO de Madrid hasta el 16 de enero de 2022.

 

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“Nunca demoler, eliminar o sustituir; siempre añadir, transformar y reutilizar” es la máxima de esta pareja de arquitectos que entienden su vocación como una mejora en la vida de las personas y a favor de la sostenibilidad.

Ante el reto, Lacaton y Vassal plasman en esta muestra tres conceptos: espacio libre, transformación y habitar, a través de una selección de sus trabajos que van desde una vivienda reciclada en Nigeria hasta los cambios al Grand Palais de Tokio, en París.

Muchas veces la arquitectura y el urbanismo se han ejercido de una manera violenta, derribando lo antiguo y construyendo de nuevo”, argumenta Lacaton.

Reutilizar espacios y estructuras existentes

Frente a presupuestos desorbitados, pragmatismo y austeridad; frente a la violencia del nuevo urbanismo —centrado en derribar— Lacaton y Vassal tienen una visión de mantener y reutilizar espacios y estructuras existentes.

Para lograrlo, se sumergen en los lugares que van a intervenir antes de comenzar cada proyecto. “Antes de hacer nada visitamos el lugar que vamos a intervenir, y hacemos un inventario de todas las cosas que se ven y las que no se ven”, explica Vasal.

Prueba de su labor fue lo pasó en 1993, cuando el ayuntamiento de Burdeos les encargó renovar una de sus plazas.

Cuando llegaron, vieron a los vecinos jugando bajo los árboles, hablaron con ellos, observaron el lugar y concluyeron que no había mucho que hacer. Solo pidieron reemplazar la grava, tratar los árboles y modificar el tráfico.

“El arquitecto debe demostrar que lo imposible es posible”, expresa, Jean-Philippe Vassal.

Otra mínima intervención se repitió en las renovaciones del Grand Palais de Tokio en París, donde apostaron por dejar al descubierto los materiales en bruto.

También está su renovación de tres modestos edificios de viviendas de alquiler público en Burdeos, con la que ganaron el Premio Mies van Der Rohe en 2019, con el que evitaron la demolición y sumaron grandes terrazas que hicieron por un tercio del presupuesto.

 

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La filosofía de ambos cobra nuevo sentido en tiempos de pandemia. Declararon el pasado 7 de octubre a EFE: “Debemos pensar qué le falta a nuestra casa para estar a gusto, es mejor renovar que cambiar de vivienda o de ciudad”.

Con información de: Tendencias Hoy y EFE

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