Lunik IX, el barrio gitano aislado y marginado que visitará el papa Francisco

Casi toda la población gitana de Kosice terminó viviendo en este barrio pobre.
El barrio, donde viven actualmente unas 4.500 personas, se construyó en 1981. Foto: EFE/EPA/MARTIN DIVISEK

Con un 80% de desempleo, solo una línea de autobús y problemas con el suministro de agua, el barrio gitano de Lunik IX, que el papa Francisco visitara este 14 de septiembre durante su estancia en Eslovaquia, es un auténtico gueto al que las autoridades trasladaron a los ciudadanos considerados “inadaptados”.

El barrio, donde viven ahora unas 4.500 personas, se construyó en 1981, aún durante la dictadura comunista en la entonces Checoslovaquia. Se ubica sobre un solar situado junto a un vertedero.

Casi toda la población gitana de Kosice, hoy la segunda ciudad de Eslovaquia, con 239.000 habitantes, terminó allí.

El traslado lo impulsaron autoridades locales, que pretendían aislar a los gitanos del resto de los ciudadanos, ante el escepticismo del Gobierno central.

Segregación étnica

Al principio, entre los vecinos del barrio había también eslovacos no gitanos, en su mayoría policías y soldados, ubicados aquí con la ida de “propagar” la disciplina entre los gitanos.

La segregación no mejoró con la llegada de la democracia en 1989 ni con la creación de Eslovaquia como Estado independiente en 1993.

En 1995, la política oficial de vivienda del Ayuntamiento incluía trasladar al barrio a los “ciudadanos morosos, sin techo e inadaptados”.

 

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Hoy día, todos los vecinos de Lunik IX son eslovacos gitanos. Aunque se supone que son unas 7.000 personas, solo quedan en el barrio unos 4.500. Ocupan 300 pisos, lo que da una media de 15 personas por vivienda, cinco veces más que la media nacional, según datos oficiales.

Sin agua corriente

Hasta 2018, las viviendas solo tenían dos horas diarias de agua corriente al día, después de que las empresas de suministro restringieran el uso debido a todo el barrio debido al impago de las facturas por parte de muchos vecinos.

Actualmente, el suministro y el pago se contabiliza mediante un sistema electrónico de tarjetas prepago con un crédito limitado.

Según datos de la Unión Europea, el 27% de los hogares eslovacos donde viven gitanos no tienen agua corriente y el 29% no tiene inodoro.

La segregación no mejoró en Lunik IX con la llegada de la democracia en 1989 ni con la independencia de Eslovaquia en 1993. Foto: EFE/EPA/MARTIN DIVISEK

La única conexión entre Lunik IX con la ciudad de Kosice es la línea 11 de autobús. En los últimos años, unos 2.500 vecinos han abandonado el barrio para buscar mejores condiciones de vida en el extranjero, especialmente en Bélgica y el Reino Unido.

Discriminación

Eslovaquia es uno de los países de la Unión Europea con mayores índices de racismo hacia los gitanos. Según una encuesta de 2008, el 47 % de los eslovacos afirmaba que no le gustaría tener gitanos como vecino, en comparación, por ejemplo con el 25% en España.

La propia UE señaló en un informe de hace dos años que “hay poca evidencia” de que esa actitud haya cambiado desde entonces.

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