La mansión abandonada de más de US$250 millones que se “vendió” por US$0

La vivienda tiene 55 habitaciones y esconde una trágica historia familiar marcada por el hundimiento del Titanic.
Una mansión abandonada con un sorprendente vínculo con el Titanic. Foto: Main Line Luxury

Una mansión abandonada valorada en más de US$250 millones, y que tiene un sorprendente vínculo con el Titanic, se “vendió” por US$0.

La enorme propiedad la construyó Peter Widener, uno de los hombres más ricos del mundo en 1900, y cuenta con un número sorprendente de habitaciones.

Conocida como “el último Versalles americano”, la mansión bautizada como Lynnewood Hall, cuenta con 55 habitaciones y 20 baños. Además tiene una pileta de natación cubierta, un salón con una pista de baile con capacidad para 1000 personas, y su propia galería de arte.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Lynnewood Hall (@lynnewood_hall)

La imponente mansión abandonada está en un terreno de 14 hectáreas cerca de la ciudad de Filadelfia, en EE. UU., y la diseñó Horace Trumbauer, un arquitecto estadounidense conocido por diseñar viviendas los más acaudalados del país.

Widener, quien hizo gran parte de su fortuna con el transporte público, se retiró de la actividad en Lynnewood Hall para pasar sus últimos años de vida, pero estos no fueron para nada tranquilos.

Tragedia familiar

El fastuoso propietario de la enorme mansión era el inversor del 20% del Titanic. Y se salvó del hundimiento porque declinó ocupar un lugar en el barco debido a su avanzada edad.

Sin embargo, su hijo George, su nuera Eleanor y su nieto Harry, quienes se encontraban en el extranjero en búsqueda de un chef para el nuevo hotel familiar, decidieron volver a casa “con estilo” y abordaron la icónica embarcación que terminó en el fondo del océano.

La tragedia sacudió a Widener porque George y Harry murieron trágicamente cuando el Titanic se hundió. Solo Eleanor sobrevivió.

El anciano murió tres años después del terrible hundimiento, y su hijo menor Joseph, heredó la mansión antes de fallecer en 1943.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Lynnewood Hall (@lynnewood_hall)

Cambio de dueños

Casi una década después, la estrella de la radio Carl McIntire convirtió la casa en una escuela religiosa, pero el establecimiento cerró en 1992 debido a problemas financieros.

Al parecer, McIntire vendió muchos de los muebles y elementos de la casa. Y se limitó a “sellar las zonas dañadas del edificio” en lugar de repararlas.

La Primera Iglesia Coreana de Nueva York compró la propiedad cuatro años después y es la propietaria del inmueble.

Según los informes de los especialistas, la congregación asiática adquirió la mansión por un valor equivalente a US$0.

 

View this post on Instagram

 

A post shared by Lynnewood Hall (@lynnewood_hall)

Es realmente lamentable que esta mansión, que antes era deseable y emblemática, haya caído en un estado de deterioro tan grande”, aseguró Harry Cherry, agente inmobiliario de Main Line Luxury, al periódico Daily Star.

“Aunque muchas de las creaciones de Horace Trumbauer hayan resistido el paso del tiempo, la ubicación de Lynnewood Hall no es la que buscan las familias adineradas de hoy en día”, lamentó Cherry.

Con información de: El Clarín

No está de más leer:

La impresionante arquitectura que luce el Museo de Astronomía de Shanghái

Samuel Flores: el arquitecto olvidado por producir casas para adinerados

El icónico Miami Marine Stadium quiere volver a ser centro del espectáculo

Síguenos en nuestras redes sociales

Suscríbete a nuestro Newsletter