15 claves para mejorar tu casa con ayuda de la neurociencia

Es preciso introducir en casa elementos de restauración cerebral y confort a través de estímulos perceptivos.
La neurociencia aplicada a la decoración también trabaja los estados de ánimo, las emociones o las preferencias.

Pasamos el 90 % del tiempo encerrados entre paredes, y eso es algo poco recomendable para nuestro equilibrio físico y emocional. Nuestro organismo ha evolucionado durante miles de años en entornos abiertos, por eso es preciso introducir en casa elementos de restauración cerebral y confort a través de estímulos perceptivos relacionados con la neurociencia aplicada a la decoración.

1. Geometría sensible

En términos de neurociencia, nuestro cerebro percibe las formas orgánicas como amables y cercanas. Quizá no es tanto porque las formas curvas nos relajen —o nos conecten con el diseño natural— como el hecho de que las formas aristadas ponen en alerta nuestro sistema nervioso autónomo y son percibidas como potencialmente peligrosas.

2. Plano subconsciente

De toda la información que nos llega del entorno inmediato, tan solo el 5 % es procesada en el plano consciente; el resto se hace a través del subconsciente e incide sobre nuestro sistema nervioso autónomo, modificando la respiración, el ritmo cardíaco o la temperatura corporal. La decoración puede trabajar en el plano subconsciente para modificar nuestro comportamiento.

3. Estado de ánimo

La neurociencia aplicada a la decoración también trabaja los estados de ánimo, las emociones o las preferencias. Acciones como la conexión con la naturaleza, u otras que introducen estímulos frente a la rutina, despiertan estados de mayor felicidad, e incluso aceleran la recuperación de enfermedades.

Foto: Karolina Grabowska / Pexels

4. Abanico de posibilidades

Los conocimientos en neurociencia aplicados a la arquitectura y el interiorismo han abierto un abanico de posibilidades de trabajar los espacios de manera que incidan directamente sobre el comportamiento de las personas. Podemos diseñar un salón que induzca a la comunicación, un estudio que favorezca la concentración y la creatividad o espacios de restauración cerebral para los usuarios de oficinas y escuelas.

5. Cuidado con el teletrabajo

No sabemos cuánto tardaremos en darnos cuenta de que esta nueva realidad que estamos aceptando, en la que podemos vivir y trabajar bajo el mismo techo, sin salir de casa para caminar y respirar aire exterior al menos durante unos minutos, no nos beneficia del todo. Forzarnos a ello acarreará problemas a corto y medio plazo porque estamos creando un estado de desequilibrio para nuestro organismo.

6. Contacto natural

Foto: Annie Spratt / Pexels

Uno de los conceptos de la neurociencia que más investigación aporta al diseño es el de biofilia. Para el biólogo Edward O. Wilson, el contacto con los seres vivos, ya sean plantas o animales, es tan importante para el ser humano como la socialización con otras personas. La biofilia se organiza en tres áreas de aplicación: la naturaleza en el espacio, los análogos naturales y la naturaleza del espacio.

7. La hormona del estrés

El trabajo, nuestra vida social, las redes, la familia, etcétera, todos esos aspectos contribuyen a la segregación de cortisol, la hormona del estrés. El cortisol no es malo, lo necesitamos para despertarnos y activarnos por la mañana. El estado de estrés crónico y la presencia de cortisol en sangre de forma permanente sí que es un problema.

8. Interiorismo regenerativo

El estrés persistente puede ser paliado, e incluso revertido, a través del diseño de interiores y la aplicación de la neurociencia. Este es uno de los campos más contrastados sobre los que se trabaja. La capacidad para compensar la degeneración cerebral derivada del estrés dependerá de la severidad de la situación.

9. Estrategias naturales

Decenas de estudios han demostrado que determinadas acciones como introducir un contacto con la naturaleza, real o ficticia, utilizar estímulos sensoriales no rítmicos o emplear materiales naturales poco industrializados reducen el estrés, y consecuentemente, la presión sanguínea y la tensión arterial entre otros indicadores.

10. Desempeño cognitivo

Otras acciones, como favorecer la percepción de ligeras variaciones térmicas y de corrientes de aire o introducir la presencia de agua en los espacios habitados, tienen un significativo impacto positivo sobre la concentración y restauración de la memoria. Ambas son relativamente fáciles de incorporar a un proyecto de decoración.

11. Psicología del color

Foto: Maria Gloss / Pexels

El color es una de las herramientas más versátiles que existen en el campo de la neurociencia aplicada, no tanto por el hecho de si un determinado tono nos gusta más o menos, sino porque un conjunto de colores puede llegar a cambiar nuestro estado emocional. Eva Heller, en su libro Psicología del color, realizó un amplio estudio de «acordes de color» y su influencia sobre las personas.

12. Inimitable luz natural

La luz natural es inimitable. La industria todavía no ha alcanzado un nivel de desarrollo suficiente que permita reproducir a la perfección la luz natural, con toda su potencia y todos sus matices, al menos de forma asequible. Por este motivo, una de las herramientas más poderosas en términos de neurociencia aplicada es permitir y potenciar el acceso de luz a los espacios interiores.

13. La visión del exterior

La oferta del mercado inmobiliario puede forzarnos a conformarnos con espacios que no son propicios. La necesidad de nuestro cerebro de tener visuales libres de obstáculos de más de 30 metros será siempre alta, así como su efecto en términos de control del estrés, tensión arterial o capacidad de concentración.

14. La importancia de la acústica

La acústica es una de las herramientas más olvidadas en nuestros diseños, especialmente los de decoración. El sonido es energía que viaja por ondas de aire y ejerce presión sobre nuestro organismo. Diversos estudios han concluido que determinados niveles de presión sonora se traducen en una constricción de los vasos sanguíneos.

15. Grados de relación

Foto: Ekaterina Bolovtsova / Pexels

La disposición del mobiliario es mucho más importante de lo que se cree. Según cómo organices una estancia fomentarás una elevada relación social o todo lo contrario.

Las personas necesitamos tanto espacios privados como de relación, y en estos últimos es bueno disponer de zonas con distinto grado de relación. Rincones para conversaciones de dos o tres personas, lugares donde sentarse de forma expuesta —como una barra en una isla de cocina— o sofás enfrentados para conversaciones en grupo.

Con información de: Arquitectura y Diseño

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