El mercado inmobiliario de Venice ya no es imparable

La propiedad que Jordan Mazer compró en diciembre es la clásica casa de playa de Venice en muchos sentidos. La casa, con valor de US$2,2 millones, está tan cerca de una playa para surfear que Mazer, un ejecutivo de recursos humanos de 33 años, puede correr hacia él con su tabla de surf debajo del brazo.

Otro factor que hace de su propiedad un lugar emblemático del vecindario es que pagó US$213 mil menos que el comprador de 2018. Y US$450 mil menos que el comprador de 2016. La vivienda, por la que pagó más de US$1 mil el pie cuadrado, está cerca de la playa, pero también cercana al malecón de Venice, donde ahora viven decenas de personas sin hogar.

El mercado inmobiliario en Venice, que alguna vez fue una comunidad de clase trabajadora y que experimentó un aumento extraordinario en los precios durante 2012 a 2019, está entrando en una especie de pausa.

Durante esos años, los precios crecieron en un promedio de alrededor del 17% anual, superando ampliamente el crecimiento de los costos en el resto de Los Ángeles, según un análisis del sitio web inmobiliario Zillow.

Esas tendencias se revirtieron en julio, cuando el crecimiento de los precios en Los Ángeles comenzó a superar el crecimiento de los precios en Venice. Durante la pandemia las casas de más de US$3 millones en Venice reportaron una venta más difícil, dicen los agentes locales.

Jordan Mazer con su patineta en la playa de Venice, a pasos de su nuevo hogar. FOTO: NATASHA LEE PARA WSJ

El precio por pie cuadrado de una casa unifamiliar en Venice se redujo un 5,7% en 2020. Por el contrario, los precios por pie cuadrado para viviendas unifamiliares en partes exclusivas del área metropolitana de Los Ángeles aumentaron 3,2%.

El inventario también creció en Venice, había un 43,2% más de viviendas unifamiliares en el mercado en 2020 que en el año anterior. Algunos agentes culpan de este cambio a los compradores de la pandemia que buscan casas más grandes fuera de Venice.

Juliette Hohnen, agente de Douglas Elliman, dijo que el atractivo de Venice ha sido durante mucho tiempo su estilo de vida urbano, tiendas y restaurantes de moda, mismos que han sido muy afectados por la pandemia. Eso ha empujado a algunos residentes a huir al ambiente suburbano, dijo.

Pero, varios agentes inmobiliarios locales sumaron otra razón a los problemas del mercado de Venice: la creciente población sin hogar de la ciudad.

«Estoy seguro de que gran parte de esto se debe a la situación de las personas sin hogar. Probablemente también sea la cotización demasiado cara», dijo CJ Cole, un agente de The Agency, especializado en Venice durante más de 30 años.

Agujas hipodérmicas en la playa

En 2020, Venice, un vecindario de poco más de 4,8 km², albergaba a 1 mil 981 personas sin hogar, un 57% más que en 2019. La población sin hogar en el condado de Los Ángeles aumentó en un 12,7% durante el mismo período, según datos oficiales y la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar.

El 17 de marzo de 2020, en respuesta a la crisis del covid-19, el Ayuntamiento de Los Ángeles aprobó una medida que suspendía la aplicación de las leyes que prohibían a las personas dejar las carpas ensambladas durante el día, legalizando así los campamentos que han brotado en Venice y otras partes de Los Ángeles.

Mike Bonin, miembro del consejo del distrito 11, dijo que la falta de vivienda está aumentando en Los Ángeles y, en consecuencia, también está creciendo en Venice. “Otra razón es que hay un espacio abierto en la playa para dormir”, dijo.

«Estoy seguro de que el hecho de que la gente que vive en la calle está afectando los valores inmobiliarios donde está más concentrado», dijo Bonin.

La solución no es prohibir las tiendas de campaña o los campamentos, dijo Bonin. En cambio, «quiero construir más viviendas para personas sin hogar y refugios para personas sin hogar en Venice» y en todo el West Side.

El número de personas sin hogar que viven en Venice creció un 57% entre 2019 y 2020. FOTO: DONALD MIRALLE PARA WSJ

Klaus Moeller, copropietario de una franquicia de helados de Ben & Jerry’s, dijo que a medida que el campamento creció durante el covid-19. Las ventas de su negocio cayeron un 70% porque ni los visitantes ni las familias locales vienen más.

“Siempre había hippies, patinadores y gente fumando marihuana”, dijo Moeller. Hoy, encuentra el panorama más amenazador y aseguró que ha sido testigo del tráfico de drogas. Igualmente, relató que pisó agujas hipodérmicas en la playa.

Los precios de las propiedades en el área crecieron desde 2012, creando una brecha dramática de riqueza y pobreza en el vecindario. – FOTO: DONALD MIRALLE PARA WSJ

El lujo y la elegancia

La identidad de Venice como bastión del lujo y la elegancia se encendió en 2012, cuando los precios inmobiliarios comenzaron a dispararse.

Los precios por pie cuadrado alcanzaron su punto máximo en el primer trimestre de 2016 (US$1 mil 287). Hoy en día, el precio promedio por pie cuadrado es de US$1 mil 050, típico cuando aumenta el tamaño de la vivienda.

Empresas de tecnología como Snapchat y Google alquilaron un espacio comercial en Venice. Los desarrolladores compraron pequeñas cabañas y las transformaron en casas de lujo más grandes y modernas.

Gundersen, a la izquierda, y Cletta han vivido en Venice durante 29 años. FOTO: NATASHA LEE PARA WSJ

Russ Cletta, un arquitecto paisajista, y su socio Harry Gundersen, un artista de efectos virtuales, se mudaron a Venice en 1992. En 2003, pagaron US$430 mil por una superficie de 217 m² y una casa fue construida en 1909. Los socios gastaron unos US$300 mil en renovaciones de su residencia.

La casa aumentó drásticamente de valor. Por otra parte, Tami Pardee, cuya agencia tiene su sede en Venice, no visitó la propiedad, pero, basándose en la superficie y la ubicación, estimó su valor en US$3 millones.

Si ambos hubieran puesto la casa en el mercado a fines de 2017 o principios de 2018, cuando Pardee dijo que las casas similares tenían una demanda máxima, estimó que podrían haber alcanzado los US$3,2 millones.

Pero, algunas de las fuerzas que han contribuido a esa valoración han provocado que el área «pierda algo de su funk», dijo Cletta. Abbot Kinney, la famosa calle comercial de Venice, es «demasiado elegante» para su gusto, dijo Cletta, usando un término del argot para burgués y elegante.

Valor atípico en Venice

Oliver Damavandi, un desarrollador inmobiliario, superó el cambio radical en el área con un cambio de casa épico. En 2015, pagó US$1,42 millones de dólares por una casa en Venice en la que vivía, luego la renovó de arriba a abajo y la vendió en 2019 por US$4.99 millones.

Ahora Damavandi quiere que vuelva a caer un rayo, aunque puede ser más complicado. En 2015, pagó US$1,53 millones por otra propiedad de Venice que desde entonces ha reconstruido con «muchas comodidades covid», que incluyen una piscina y jardines tropicales.

La segunda casa de Damavandi salió al mercado por primera vez a fines de 2019 con un precio de US$5,8 millones. En febrero del año pasado, se cotizó en US$5,54 millones.

No se apresuró a bajar el precio porque disfrutaba viviendo en la casa durante la pandemia, dijo. A fines de enero, lo volvió a poner en venta a un precio más bajo, de US$5,39 millones.

Oliver Damavandi tiene esta casa en el mercado por US$5,39 millones. ALFRED YSON Y KEVIN ABESAMIS / NEUE FOCUS

El puñado de casas en el rango de US$5 millones a US$6 millones que se vendieron en 2020 estuvieron en el mercado durante un promedio de 63 días, dijo Miller, lo que hace que la lista de Damavandi sea un valor atípico.

Damavandi cree que su casa ahora encontrará un comprador a medida que la crisis de covid disminuya. Dijo que la casa está cerca de bares, restaurantes y tiendas. Además, se ve menos afectada por los problemas de vivir en un entorno urbano porque tiene un follaje denso y está diseñada para ser visible para el vecindario y viceversa.

Mazer tiene una visión a largo plazo de Venice, creyendo que obtuvo una gran oferta en propiedades de playa que costarían mucho más en Manhattan Beach o Malibú. «Sigo creyendo que Venice mejorará enormemente en los próximos 10 a 20 años. Hay mucho margen de mejora», dijo.

Con licencia de nuestro socio WSJ.

Este artículo fue traducido del inglés por Noris Argotte.

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