Cómo los NFT podrían cambiar el futuro del diseño y la arquitectura

Aunque los NFT llevan existiendo desde 2013, su popularidad cobró notoriedad en el último tiempo.

Si alguien intenta venderte un edificio virtual, ¿lo comprarías? No algo que puedas habitar, sino más bien una imagen que puedes contemplar o un vídeo que puedes reproducir. Eso es lo que propone la arquitectura que se adentró en el reino de los NFT (Non Fungible Token), que atraviesa intereses artísticos, tecnológicos y económicos.

En las profesiones vinculadas al diseño y el arte, donde está la búsqueda continúa de redefinir los campos de trabajo, parecería que los NFT han dado inicio a un proceso que nos llevará hacia una futura digitalización y mercantilización del entorno no construido.

Aunque los NFT llevan existiendo desde 2013, su popularidad cobró notoriedad en el último tiempo. Cada vez más aparecen artistas que logran vender su obra digital a valores a los que no estamos acostumbrados.

 

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La emoción, la novedad y la disrupción en torno a la compra de algo digital ha hecho que los postores se interesen por poseer una pieza que puede determinarse como “virtualmente original”. Los NFT están diseñados para ofrecer algo único: la propiedad original y certificada de una obra que no se encuentra en el mundo físico.

Si bien los archivos digitales se pueden copiar tantas veces como uno quiera, siempre habrá un solo original. Es similar a La Gioconda: aunque la imagen ha sido reproducida miles de veces, la original se encuentra en el Louvre. Podemos ir a una tienda y comprar una copia, pero solo hay una auténtica.

Casos de NFT vendidos

Los avances en tecnología están popularizando cada vez más la compra de los NFT. Esto, a su vez impulsan la creación de mundos virtuales en los que se coleccionan cosas que no existen de manera física.

Recientemente, por ejemplo, el artista 3D Alexis Christodoulou subastó renders online con certificación NFT. Su obra, un conjunto de nueve vídeos animados que desdibujan la frontera entre el entorno construido y el natural, se vendió por casi US$340 mil.

También, el mes pasado, otro artista vendió una colección de “muebles virtuales” por casi medio millón de dólares a través de Nifty Gateway, una de las muchas plataformas en línea que permiten la compra-venta de bienes digitales.

Los NFT son ahora considerados la respuesta digital a las piezas de colección.

Diseñados por Andres Reisinger los diversos muebles subastados (entre los que se encontraban sofás, cajones y una silla de oficina) podrían ser utilizados por los pujadores para crear ambientes en entornos de juego virtuales.

Uno de los muebles está ahora alojado en el mundo personal de Minecraft de uno de los compradores. Aunque algunos sostienen que los NFT no son más que una burbuja que acabará por “reventar”, el impulso de imágenes digitales con valor incalculable seguramente generará repercusiones en el arte y las profesiones vinculadas al diseño.

La obra “Weekly Wash”, vendida por un precio de US$500. Imagen: © Alexis Christodoulou

¿Quién se queda con los beneficios de los NFT?

Los NFT plantean una cuestión nueva respecto a la propiedad. En el mundo de la arquitectura, los renders y las imágenes digitales no suelen ser propiedad de una sola persona, sino que suelen pertenecer a una empresa de diseño.

Aunque el problema inicial puede estar vinculado a quién se quedará con los beneficios de los NFT, la mercantilización de los renders también pueden significar una gran oportunidad para que las oficinas más pequeñas que se centran en un trabajo más bien teórico puedan tener una nueva fuente de ingresos.

Esto también permitirá replantear el valor de las obras de arquitectura en general. A menudo, la arquitectura se siente más como una mercancía y se reduce a una transacción básica de servicios.

En lugar de trabajar con las típicas presiones de los clientes y lidiar con las limitaciones de los honorarios de un proyecto, en el mundo virtual la creatividad tendrá un valor preponderante y los paradigmas se ampliarán, transformando la profesión y haciendo que la arquitectura se democratice aún más.

Escrito por Kaley Overstreet | Traducido por Belén Maiztegui

Leído en: ArchDaily

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