Nueva York, una ciudad herida que cambió 20 años después del 11S

El dolor que aún suscitan los recuerdos del atentado contrastan con una energética ciudad que ha ido reinventándose año tras año.
Nueva York está pronto a conmemorar una fecha fatídica en su historia: el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001. Foto: Jo Wiggijo/Pixabay

Es innegable que Nueva York sigue estremeciéndose cada vez que recuerda el ataque del 11S y las personas que fallecieron hace dos décadas, pero la ciudad también ha sabido mirar hacia el futuro y reconstruirse casi por completo después del atentado terrorista que cambió el mundo.

A pocos días del funesto aniversario, las imágenes del suceso, proyectadas ahora en una enorme pantalla a escasos 400 metros de donde estaban las Torres Gemelas, son demasiado duras para algunos espectadores.

“No puedo, lo siento”, dice una neoyorquina mientras se aleja del público congregado en los jardines del Rockefeller Park para ver uno de los capítulos de la nueva serie documental de Spike Lee, “NYC Epicenters: 9/11-2021 1/2”, que recuerda minuto a minuto lo que sucedió aquel día.

El dolor que aún suscitan los recuerdos de aquel 11 de septiembre de 2001 contrastan con la realidad de una energética ciudad de Nueva York que ha ido reinventándose año tras año y dejando atrás el peor momento de su historia.

Medidas de seguridad persistentes

Uno de los primeros cambios que implementó la ciudad tras el ataque fueron las estrictas medidas de seguridad, que perduran dos décadas después tanto en los aledaños de la Zona Cero como en los medios de transporte neoyorquinos.

La plaza en la que ahora se encuentra el homenaje a las víctimas está rodeada de puestos de policía, bolardos, barreras metálicas, y, en algunas zonas, señales que indican la prohibición de la presencia de peatones.

En el transporte público de Nueva York, la campaña “If you see something, say something” (Si ves algo, di algo) recuerda a los pasajeros que alerten a las autoridades ante cualquier paquete o bolsa abandonada.

Para el director del Centro Nacional de Preparación de Desastres de la Universidad de Columbia, Jeff Schlegelmilch, se trata de una campaña que ha sido efectiva, evitando por ejemplo un atentado con coche bomba en 2010.

“Aun así, nos estaríamos engañando a nosotros mismos si pensáramos que algo (como el 11S) no puede volver a suceder”, advierte.

El improbable auge de los rascacielos

Todavía más visible dos décadas más tarde es, contra todo pronóstico, la proliferación de rascacielos pese a que ese tipo de estructuras resultaron ser su talón de Aquiles.

“La opinión casi universal de comentaristas y expertos era que nunca habría otro rascacielos, que a la gente le daría demasiado miedo trabajar en ellos, vivir en elloss”, cuenta la fundadora y directora del Museo del Rascacielos, Carol Willis.

Nada más lejos de la realidad, porque como comenta Willis, estos edificios se han multiplicado en Oriente Medio, China y el Sudeste Asiático, y también en la Gran Manzana.

Y no solo para albergar oficinas, como era el caso de la mayoría de ellos en 2001, sino para viviendas que van a parar a las manos de los más adinerados.

“Veinte años después del 11S, Nueva York tiene más superrascacielos que cualquier ciudad del mundo”, subraya Willis. En total, siete de ellos superan los 380 metros, y 17 superan los 300.

Un distrito financiero muy residencial

Flores y banderas adornan el nombre del fallecido bombero Michael Collins, en la ceremonia de conmemoración del 19 aniversario del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center en Nueva York. Foto: EFE/PETER FOLEY

En el Distrito Financiero, donde estaban las Torres Gemelas, no solo se ha modificado el horizonte, sino también el tipo de empresas que lo han elegido para instalarse.

En 2001, el 55% de los inquilinos de los edificios eran compañías financieras, pero en la actualidad estas solo suponen un 30%, según datos del Wall Street Journal.

Además, desde el 2003, 188 edificios han pasado a convertirse en residencias en la punta sur de Manhattan, revelan cifras de la agencia inmobiliaria Property Shark.

Cambios en la sociedad neoyorquina

También cambió la sociedad neoyorquina, muy distinta ahora a la de hace veinte años, como afirma la socióloga del Hunter College Nancy Foner.

Ha habido inmigración constante a la ciudad, así que la demografía es diferente. En 2001, por ejemplo, la población mexicana era aún bastante pequeña, y ahora es muy grande”, señala la experta.

Pero Foner apunta otro fenómeno contemporáneo que podrá cambiar la sociedad neoyorquina más que el 11S, como es la cantidad de fallecidos que dejó en Nueva York la pandemia del coronavirus.

Con la pandemia, ¿cuánta gente se enfermó o ha perdido su trabajo o no puede ir al colegio? (…) Ha tenido un efecto enorme, mucho más que el 11S”, subraya Foner.

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