Nueva York no se cansa de mirarse desde las alturas

El nuevo mirador rivaliza con otros rascacielos, como el Rockefeller Center, el Empire State o el más reciente “The Edge”.
Una mujer observa el Empire State Building desde el nuevo mirador "Summit", ubicado en la planta 91 del rascacielos "One Vanderbilt" en Nueva York (EE. UU.). Foto: EFE/Jorge Fuentelsaz

El rascacielos “One Vanderbilt”, que se levanta 427 metros en Manhattan, Nueva York, inauguró un mirador caleidoscópico en su planta 91, donde las fascinantes vistas se reflejan desde las alturas en los espejos que recubren todas las salas, repitiendo hasta el infinito el cielo, la ciudad y los visitantes.

El nuevo mirador, bautizado “Summit” (Cumbre), que rivaliza con otros rascacielos, como el Rockefeller Center, el Empire State o el más reciente “The Edge”, se completó con un proyecto del artista neoyorquino Kenzo Digital: “Aire”.

 

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“Aire se basa en un sueño recurrente que he tenido durante 25 años. Es algo profundamente personal que he estado pensando durante este tiempo. He estado trabajando en él durante tres años, diseñándolo en un espacio físico real”, explicó Kenzo.

Tres paredes son de espejo y la cuarta es aire, panorama y la Gran Manzana, donde casi se puede tocar con la mirada la elegancia Art déco del vecino edificio Chrysler o la sobriedad del Empire State, cuya silueta se confunde con la de la propia ciudad.

Paraíso de “instragrammers” en las alturas

“Se construyó con la intención de conectar a las personas entre sí y con sus amigos, a través de pura curiosidad y asombro. Es también un lugar destinado a inspirar a las personas y a conectarlas con el mundo natural”, precisa el artista.

La “experiencia inmersiva” del nuevo mirador se cuidó hasta el último detalle: desde el oscuro pasillo que conduce al ascensor de subida, hasta el balcón acristalado donde el suelo también es transparente y permite ver la ciudad desde su cenit.

Kenzo también diseñó una sala donde a las vistas y los espejos se suman unos globos metálicos que flotan junto al visitante creando una extraña sensación de ensueño e irrealidad, que promete ser un pequeño paraíso en las alturas para los “instragrammers”.

 

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Aire es una historia diseñada de tal manera que tú eres el protagonista. Cada uno tiene su propia experiencia, porque el espacio es diferente cada vez que vienes y siempre tendrás una historia diferente”, indica el diseñador.

Cumbre y Aire

“Summit” es el nombre que reciben los en torno a 6.000 m² distribuidos entre los pisos 91 y 93, desde donde se puede disfrutar de las vistas a 324 metros de altura, y que da cobijo al proyecto “Aire”, la experiencia diseñada por Kenzo.

Los precios para contemplar los cuatro puntos cardinales de Nueva York y más allá varían:

US$39 dólares: acceso a las plantas 91, 92 y 93 (durante el día)

US$83 por billete: acceso hasta el piso 101 y un cóctel  en el último de los tres pisos (noche).

 

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El espacio infinito que crean los espejos en las alturas tiene también sus pequeños inconvenientes y la organización recomienda vestir pantalones (por el reflejo del suelo), así como llevar gafas para protegerse de los reflejos omnipresentes del astro solar.

Sueño americano

La inauguración contó con la presencia de políticos locales, como Marc Hollyday, el mayor propietario de oficinas de Manhattan y responsable del proyecto, quien apuntó que el 90% del espacio del rascacielos ya se alquiló.

Los discursos reflejaron la euforia de haber alcanzado una cima con la ciudad habiendo dejado atrás los días más negros de la pandemia y el narcisismo con el que a veces los neoyorquinos cantan sus propias hazañas.

“Estoy muy contento de estar aquí. Honestamente, yo veo el futuro, yo veo las posibilidades que hay en él y este es el único país que tiene un sueño que va unido a su nombre: No hay un sueño griego, no hay un sueño alemán, no hay un sueño polaco. Solo hay un sueño americano”, dijo un pletórico Eric Adams, candidato favorito para convertirse en el próximo alcalde de Nueva York.

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