El nuevo rol del corredor inmobiliario implica hablar con el arquitecto y sugerir modificaciones en los inmuebles

Nadie más que estos profesionales tiene acceso permanente a las necesidades de los clientes y lo que buscan en los productos inmobiliarios.
El mercado inmobiliario se complicó a tal punto que el mercado requiere del corredor inmobiliario un mayor compromiso profesional. Foto: freepik.es

La pandemia desencadenó una discusión: en el futuro serán necesarios nuevos productos inmobiliarios. Y el tema no se detiene ahí. Más allá de la visión arquitectónica, está el qué pasará con cada uno de los jugadores de la industria y el rol que deberán asumir para dar «vuelta a la hoja». Los corredores inmobiliarios no son la excepción.

Javier Grandinetti, arquitecto argentino y expresidente de la Confederación Inmobiliaria Latinoamericana (CILA), habló en un webinar de República Inmobiliaria sobre la reinversión de los productos inmobiliarios y las nuevas necesidades del cliente, donde compartió el aporte del agente inmobiliario a los futuros productos inmobiliarios.

Los agentes inmobiliarios tienen acceso permanente a información de valor comercial, saben qué producto inmobiliario se vende mejor en el mercado. Foto: freepick.es

«El mercado inmobiliario se complicó a tal punto que la comunidad requiere del corredor inmobiliario un mayor compromiso profesional. Debemos asumir nuestro conocimiento y brindar un aporte al mercado», comentó.

Por lo general cuando surge una pandemia, como el covid-19, los arquitectos se dan a la tarea de interpretar las necesidades de la población y entregar una solución de los espacios. Usualmente abogan por su «sensibilidad», pero a su favor están los agentes inmobiliarios, que pueden diagnosticar las necesidades y los requerimientos.

«El corredor inmobiliario tiene la capacidad de diagnosticar con mayor precisión. Está permanentemente en contacto con los usuarios que los arquitectos intentan interpretar», señaló. Mientras un arquitecto trabaja desde su estudio, el agente tiene un testeo continuo de las necesidades de la gente, ya que a diario atiende esos requerimientos.

Mientras un arquitecto trabaja desde su estudio, el agente tiene un testeo continuo de las necesidades de la gente. Foto: freepick.es

Entonces, lo que se le exige al corredor inmobiliario, como profesional, es sistematizar el conocimiento y aportar un diagnóstico «real y científico» de los cambios que perciben en las necesidades de la gente y además compartirlo con los arquitectos para que puedan dar respuesta con un producto, que a la postre será de obvia comercialización.

El nuevo rol y encontrar el equilibrio

Según Grandinetti, en el nuevo rol del corredor inmobiliario se debe primero diagnosticar las necesidades del cliente, y luego generar un acuerdo «comprador-vendedor» o «arrendador-arrendatario». Al mismo tiempo, también está la posibilidad de diagnosticar los recursos (dinero) para dar una mejor respuesta a lo que busca la gente.

«Si una persona quiere una casa con determinadas condiciones, pero no tiene el dinero suficiente, ahí entra el buen corredor. Va a mediar y lograr la mejor respuesta a los requerimientos, con la posibilidad (financiera) del cliente«, señaló el arquitecto y corredor inmobiliario argentino.

Antes de generar un acuerdo entre el comprador y vendedor o un arrendador y arrendatario, el nuevo rol del corredor inmobiliario implica diagnosticar las necesidades del cliente.

Cuando el corredor inmobiliario realiza dichos diagnósticos y los sistematiza a nivel macro empieza a tener gran valor, ya que permite comprender los cambios en una comunidad y los recursos de los clientes sean aplicados de una manera «más quirúrgica», haciendo que no se conviertan en un caso de prueba y error.

Una vez se diagnostican las posibilidades y los recursos, llega el momento de mediar y lograr un acuerdo para construir un nuevo equilibrio. El objetivo de esto es encontrar la razón por la cual una persona quiere comprar, mudarse o vender. «Si no se tiene claro el desequilibrio a solucionar, mal se puede ofrecer una alternativa», resaltó Grandinetti.

«Tenemos que dejar de comprometernos con la operación inmobiliaria y empezar a comprometernos con el fin del cliente. Nuestro compromiso, como profesionales, es con el ‘fin’ y no el ‘medio para’. Será más fácil anticipar los nuevos productos necesarios y solicitar al mercado que los construya para dar respuesta a la demanda», agregó.

Revalorizar los inmuebles

Las conclusiones que puedan hacer llegar los agentes inmobiliarios a los diseñadores o desarrolladoras puede tener un efecto positivo sobre el valor de un bien inmueble. En la medida que se comparta ese tipo de información a los constructores o arquitectos se van a modificar los espacios, volviéndose más apetecibles para el consumidor.

La información que se brinde a los constructores o arquitectos permitirá volver más apetecible un espacio habitable para el consumidor. Foto: freepick.es

«Ese es el rol del corredor inmobiliario, hoy y a futuro. Ser la interface entre quienes producen el producto inmobiliario y quienes lo requieren. Esa es nuestra función profesional indelegable. Nadie tiene acceso permanente a la información que los corredores testean: el valor diferencial entre lo que se vende y no se vende«, resaltó Grandinetti.

También enfatizó que si los corredores inmobiliarios «toman conciencia» del conocimiento que tienen del mercado y lo aplican sistemáticamente, fácilmente pueden llegar a un arquitecto y sugerir modificaciones en los inmuebles. «Se puede llegar y decir ‘si haces este cambio, en este producto, pasa valer más porque el mercado cambió'», concluyó.

Aquí puedes ver completa la clase magistral del arquitecto Javier Grandinetti: 

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