¿Cuánto deberías pagar de alquiler como máximo?

Existen reglas que permiten conocer cuál sería el gasto apropiado para destinar a la renta.
Uno de los principales motivos que incrementa esta preocupación tiene que ver con el cambio constante en los precios de renta. Foto: Piqsels

Salvo que seas uno de esos afortunados que cuenta con una vivienda en propiedad ya pagada, casi seguro que una de tus mayores preocupaciones presupuestarias se centra en el pago de alquiler.

Uno de los principales motivos que incrementa esta preocupación tiene que ver con el cambio constante en los precios de alquiler, que hace que muchos inquilinos estén pendientes de cuándo, cuánto y cómo les van a subir su pago mensual.

Esta situación provoca que sean muchos que no puedan optar a la compra de una casa y vivan de alquiler durante muchos años, retrasando la edad de emancipación.

No obstante, existen reglas que permiten conocer cuál sería el gasto apropiado para destinar al alquiler. Algunos expertos coinciden que no se debe superar el 30% de los ingresos y, por su parte instituciones como el Banco de España, eleva esta cantidad hasta el 35%. Una regla menos conocida, pero muy extendida en EE. UU., es la de las 40 veces.

La regla de las 40 veces

Este límite establece que tu salario anual debería ser por lo menos 40 veces superior a tu mensualidad de alquiler. En el caso de EE. UU., muchos arrendadores alquilan solo a las personas cuyo salario anual cumple este requisito.

Por ejemplo, si se aplica esta regla de las 40 veces en Guatemala, deberías ganar unos Q72.000 al año (12 salarios, Bono 14 y Aguinaldo), para poder aspirar a un alquiler de entre Q1.800 y Q2.000 al mes, según esta regla.

Es fundamental realizar el cálculo con el salario neto, ya que es la cantidad que podemos usar realmente en nuestro día a día.

No es difícil darse cuenta de que teniendo en cuenta el incremento de los precios que se ha producido en el mercado de alquiler (sobre todo en las grandes ciudades) no resulta fácil encontrar viviendas que se ajusten a esta cantidad, principalmente si deseamos alquilar una vivienda solos.

Sin embargo, sí podría ser realmente útil en casos de gastos de alquiler compartidos, ya sea en pareja o con amigos o en el caso de estar buscando alquilar una habitación dentro de un piso compartido.

Otras reglas

Existen otros sistemas mucho más extendidos como puede ser el de 35% o el sistema flexible 50/30/20. En el caso del primero, por ejemplo, de un salario de Q5.200 saldrían a pagar Q1.820, pero la realidad es que si hay pocas alternativas reales con la regla de las 40 veces, por Q1.820 las opciones se reducen más.

La otra fórmula es usar la distribución 50/30/20 que nos permite ahorrar un poco de capital y no solo tiene en cuenta el alquiler dentro de las finanzas, sino también otras actividades del día a día. Esta consiste en que el 50% es la mitad de tu salario e iría destinada al alquiler y otros gastos fijos como luz, agua y gas. El 30% debería destinarse al ocio y el resto (el 20%) al ahorro.

La clave de este último método no se centra tanto en la cantidad que destines al alquiler, sino que mantengas un control del salario, no fuerces tus gastos y ser realista mientras ahorras todos los meses.

Además, permite mucha flexibilidad y los porcentajes se pueden modificar dependiendo de las circunstancias concretas en la que nos encontremos. Por ejemplo, un 45/35/20 o 55/30/15, las combinaciones son infinitas.

Cómo equilibrar tu presupuesto

Aunque puede ser algo complejo al principio, lo más importante a tener en cuenta para que tus finanzas no se lleven sorpresas, es contar con un presupuesto.

Para ello hay que tener claros cuáles son tus ingresos y a ser posible también tus gastos, aunque sea inexacto. En este sentido, calcula cuánto dedicarás al alquiler.

Para ello, debes sumar todo el dinero que entra en el hogar para determinar los ingresos brutos al mes. Después tienes que calcular los gastos al usar la tarjeta, así como clarificar los préstamos pendientes para determinar las deudas que tienes y ya por último, restar esos gastos a los ingresos mensuales.

Además, existen otras cantidades que debemos valorar a la hora de calcular, como los gastos mensuales en suministros. No es igual el gasto de un piso con calefacción central que uno con calefacción individual eléctrica. También debemos fijarnos en las zonas donde estamos alquilando por si tuviéramos gastos adicionales, como por ejemplo el uso de transporte público para desplazarnos.

Leído en: Yahoo! Finanzas

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