No quieren subirse al andamio: el problema generacional que atraviesa la construcción

Ni siquiera el 40% actual del paro juvenil español provoca un mínimo de interés en la construcción.
La construcción no solo es arena, carretilla, sino modernidad, sostenibilidad, maquinaria y tecnología, según una experta. Imagen: Pixabay

Los gustos, aficiones, pasiones o intereses de las nuevas generaciones se encuentran muy alejados de la construcción, un sector sin apenas relevo generacional y con mano de obra envejecida, donde la mayoría de sus trabajadores supera los 40 años (con media de 46) y otros muchos están a las puertas de la jubilación.

Los jóvenes en España prefieren apostar por otro tipo de profesiones, como por ejemplo los relacionados con los servicios, y huyen de la construcción, donde solo el 9% de sus empleados son menores de 30 años.

El punto de partida comenzó en la crisis económica de 2008, donde la construcción fue uno de los sectores más afectados. Llegó a perder casi dos tercios de sus afiliados a la Seguridad Social, pasando de 2,8 millones a 700.000.

En países de Latinoamérica las actividades de construcción se redujeron entre 20% y 30% en 2020, como resultado de la pandemia.

Esta sangría provocó un sentimiento de rechazo entre los jóvenes, que decidieron apostar por otro tipo de formación académica. Buena prueba de ello se encuentra en que en la última década, el número de alumnos que cursan estudios de FP, de la rama de Construcción u Obra Civil, cayó un 50%.

El sector alerta de que falta mano de obra cualificada relacionada con los estudios adaptados a las tecnologías actuales. Se necesita mejorar la imagen del sector y atraer el talento joven para que la construcción vuelva a ser una opción laboral para muchos de ellos, según expertos.

La construcción no solo es arena y carretillas

Los jóvenes prefieren trabajar en el sector servicios antes que ir al de la construcción, con jornadas duras, con poco descanso y mal remunerados“, opinó Fernández Alén, presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), durante una entrevista en la cadena COPE.

Ahora mismo, la construcción emplea a 1,2 millones, pero con la llegada de los fondos europeos se necesitarán 2 millones de trabajadores. Sin duda un problema, ya que ahora mismo no se sabe de dónde van a sacar esas 800.000 personas.

Muchos llegarán, o están llegando ya, de sectores, como turismo, hostelería, restauración o transporte, que decidieron prescindir de sus empleados debido a la crisis del coronavirus. Pero con los jóvenes es otra cosa, y es que ni siquiera el 40% actual del paro juvenil provoca un mínimo de interés en la construcción.

Desde el sector hacen un llamamiento para encontrar trabajadores de este perfil. “Buscamos a nuevos profesionales adaptados a las nuevas formas de construir, como por ejemplo, aplicaciones de realidad virtual 3D o tecnología BIM, que hace que tiendan la mano al desempleo juvenil”, señala Fernández Alén.

La construcción no solo es arena, carretilla, sino modernidad, sostenibilidad, maquinaria y tecnología. Ofrece una carrera estable a largo plazo y un sueldo bien remunerado, muy por encima del SMI (salario mínimo interprofesional)”, apunta la presidenta del CNC.

Construcción industrializada

Una alternativa que pueda llamar la atención de los jóvenes está en la construcción industrializada. Se presenta como una opción a la construcción tradicional, utiliza procesos y técnicas innovadoras. Sobre todo se caracteriza por la producción en taller de componentes que se transportan a su ubicación final para su ensamblaje.

Las herramientas tecnológicas, como el BIM, traen innovación al sector de la construcción.

Se trata de un concepto diferente al de la construcción tradicional en el que casi todo se produce en el sitio. Es lo que se conoce como construcción offsite.

La construcción industrializada es un sistema seguro, rentable y rápido de instalar además de sostenible desde el punto de vista medioambiental. No depende de la climatología, ya que los elementos a ensamblar se fabrican en taller y no al aire libre.

Asimismo, la siniestralidad laboral es mucho menor, ya que las condiciones en el entorno de trabajo son mucho más seguras. De momento no está muy desarrollada en España, puesto que los edificios de nueva construcción apenas llegan al 1%, mientras que en Europa rozan ya el 50%.

Leído en: El Economista

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