El nuevo propósito de las puertas subastadas del hotel Chelsea

Bobby Sager piensa a granel, amasó 13 unidades en un lujoso rascacielos de Boston para crearse una casa espaciosa e individualizada que ocupara tres pisos. Sin embargo, lo que más llama la atención son las puertas de la casa, pues las mismas cuestan US$403 mil.

Su hogar tiene más de 929.03 m², además de nueve balcones y está lleno de extravagantes objetos de colección, incluyendo el baño de un avión 747, una escotilla de un submarino en funcionamiento que llega al piso de abajo y un meteorito de 170 libras que aterrizó en Ghana.

Bobby Sager con algunas de las puertas del hotel Chelsea. FOTO: BOB O’CONNOR / WSJ

Hombre de la puerta

Bobby Sager, proveniente de Boston, compró docenas de puertas del Hotel Chelsea para colgarlas en su apartamento triplex. Planea otras aventuras artísticas en torno a las piezas, Bette Davis e Iggy Pop están vinculados a la habitación 126 del hotel.

Asombrosamente, la puerta costó US$6 mil 500 y Sager creó una instalación artística de algunas de las puertas del hotel en su casa de tres pisos.

Pagó US$18 mil por la puerta de Jim Morrison, el músico canadiense Joni Mitchell y el escritor inglés Quentin Crisp, quienes se quedaron en la habitación 323, esta puerta costó US$8 mil.

Por otra parte, Jack Kerouac y Gore Vidal se quedaron en la habitación 403. La puerta era parte de un lote que costó US$7 mil 500. Está asociado con Brian Jones de los Rolling Stones y el actor Liam Neeson. La puerta costó US$5 mil.

Bobby Sager creó una instalación artística de algunas de las puertas del hotel Chelsea en su casa de tres pisos en un rascacielos de Boston. Pagó US$ 18 mil por la puerta de Jim Morrison. BOB O’CONNOR / WSJ

Asimismo, compró a granel 27 de algunas de las puertas más icónicas del hotel para sellar una habitación. Este ex socio y presidente de la firma de inversiones Gordon Brothers, de 67 años, que ahora es filántropo y fotógrafo, fue el mejor postor por las puertas que alguna vez pertenecieron al Hotel Chelsea en la ciudad de Nueva York.

Hace tres años, 52 puertas del histórico hotel se vendieron en una subasta con precios de ganga que alcanzaron un total de US$575 mil.

Las puertas, pertenecientes a habitaciones donde se habían alojado muchas leyendas culturales de la historia, habían sido arrojadas a la basura, víctimas de una renovación tras la venta del hotel en 2011 (las remodelaciones continúan hasta el día de hoy).

Increíblemente, fueron rescatadas por un vagabundo que una vez vivió en el hotel y, con la ayuda de varios amigos, organizó su venta a través de Guernsey’s Auctions en Nueva York.

Tras la venta, compartió las ganancias con City Harvest, una organización benéfica de alimentos de Nueva York.

El Chelsea Hotel, del siglo XIX, se vendió en 2011. FOTO: KAT MALOTT / WSJ

Sager, quien hizo una oferta por teléfono, obtuvo 19 de las puertas, incluidas las tres con los precios más altos: la habitación 225 de Bob Dylan en US$100 mil, la habitación 424 de Janis Joplin, Leonard Cohen, Joni Mitchell en US$85 mil y la puerta 105 de Andy WarholEdie Sedgwick en US$52 mil 500.

También consiguió la número 603, una vez ocupada por Humphrey Bogart, por US$5 mil 500. Después de la subasta, compró 13 puertas adicionales (cinco para áreas fuera de la habitación), más una vidriera de la habitación de Janis Joplin. Ese lote incluyó dos grandes ganancias: la puerta de la habitación 430 de Jimi Hendrix (US$37 mil 500) y la habitación 722 de Jim Morrison (US$18 mil).

Sager tiene una historia personal con el hotel Chelsea, que abrió sus puertas en la calle 23 en 1884. Se quedó de forma intermitente de 1995 a 2010 en la habitación 603, que fue ocupada por Bogie, donde escribió la mayor parte de su libro de 2009 “El poder del sol invisible – Los hijos la guerra”

Bobby Sager compró las puertas de Chelsea para las habitaciones vinculadas a los legendarios músicos Bob Dylan, Jim Morrison y Jimi Hendrix. FOTOS: BOB O’CONNOR / WSJ / AP / COLECCIÓN EVERETT

“Me atrajo, me fascinó y cautivó estar en el Chelsea”, dice sobre la inesperada elección de alojamiento para un hombre de sus medios.

“Fue un caldero creativo, con todo lo bueno y lo malo que entra en los calderos. La gente realmente se dedicó, a veces de manera equivocada, a la idea de tener una voz, ya fuera escritor, actor, músico o activista político”.

Hoy, una selección de las puertas de las habitaciones están suspendidas de un techo en una instalación inspirada en la exhibición previa a la subasta. La puerta 603 conduce a su dormitorio.

Sager planea llevar su instalación por todo el mundo y está trabajando en un álbum adjunto que incluirá piezas musicales y habladas creadas por las luminarias que vivieron en el hotel. Espera que cuente la historia de quiénes se quedaron allí, por qué y qué otros pueden aprender de sus experiencias.

Si bien insiste en que consiguió todas las puertas que quería, hubo un gran nombre que no se compró: Jerry García. Cuando se le preguntó qué sucedió, bromeó: “No sé, podría haber ido al baño”.

Con licencia de nuestro socio WSJ.

Este artículo fue traducido del inglés por Noris Argotte.

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