¿Será la remodelación la especialidad de los arquitectos en el futuro?

El futuro de la arquitectura puede estar más centrado en adaptar lo que ya existe que en construir todo de nuevo.
En lugar de dar más valor a los edificios icónicos construidos desde cero, se busca desarrollar intervenciones adecuadas en los edificios existentes. Imagen: © José Hevia

Escrito por Eduardo Souza | Traducido por José Tomás Franco | ArchDaily

La elección de Lacaton & Vassal como ganadores del Premio Pritzker 2021 fue, por sobre todo, emblemática. Bajo el mantra “nunca demoler, quitar ni reemplazar, y siempre sumar, transformar y reutilizar”, el dúo francés ha construido una carrera enfocada en la renovación de edificios, dotándolos de calidad espacial, eficiencia y nuevos programas.

Su enfoque contrasta con gran parte de la arquitectura a la que estamos acostumbrados: obras icónicas, imponentes y grandiosas. También contrasta con la noción de tabula rasa —de construir y reconstruir desde cero—, tan bien representada en la Ville Radieuse de Le Corbusier, que fascinó a arquitectos y urbanistas desde entonces.

Ya sea por exigencias de sostenibilidad, o simplemente porque ya existen suficientes edificios en todo el mundo, la tarea de rehabilitar espacios y edificios se visualiza como un importante motor de cambio. En general, el enfoque es centrar los esfuerzos en los espacios interiores, prestando especial atención a la calidad ambiental y el confort de los habitantes, además de adecuar los usos a las exigencias contemporáneas.

La preocupación principal gira en torno a cómo actualizar (e incluso automatizar) los edificios del pasado para adaptarlos a las nuevas necesidades de eficiencia, sostenibilidad y bienestar.

Imagen: © Michael Kai

Desde pequeños cambios, reformas de mobiliario, hasta renovaciones completas, el sector de las remodelaciones siempre ha movilizado una gran cantidad de recursos. Con la pandemia del covid-19, y la inesperada necesidad de pasar mucho tiempo en nuestras casas —convirtiéndolas en oficinas, escuelas y gimnasios—, las empresas han documentado esta tendencia, especialmente en Europa y EE. UU.

Interferir en un contexto construido puede parecer simple, pero conlleva numerosas complejidades. La realidad es que las obras de rehabilitación son mucho más complicadas e inciertas que las construidas desde cero, requiriendo de proyectos muy completos y flexibles, además de una gestión de obra más intensa e incluso cambios durante el proceso. Por este motivo, también es importante contar con mano de obra especializada y asesoramiento experto.

Por lo general, existe una diferencia entre los términos relacionados con las remodelaciones, que incluso pueden variar según los países y regiones. Por ejemplo, una renovación se puede definir como la mejora o modernización de una parte o la totalidad de la estructura existente. Cuando la renovación se centra en actualizar la infraestructura y la tecnología para adecuarse a las demandas contemporáneas, se utilizan más los términos modernización o reacondicionamiento.

La palabra rehabilitación se suele atribuir al tipo de intervención que presupone un cambio de uso en el programa del edificio, pero también tiene como objetivo actualizar y reflexionar sobre los espacios, como en toda reforma. Por otro lado, el término restauración se utiliza cuando el edificio tiene un valor histórico y su intervención generalmente se guía por pautas más estrictas, con el fin de no caracterizar erróneamente el edificio original.

Imagen: © Adam Gibson

Cualquiera que sea el término utilizado, a la hora de remodelar un edificio, en lugar de derribarlo, se aprovecha gran parte de los recursos materiales presentes, reduciendo el uso y explotación de materias primas, y en algunos casos, conservando la memoria y el tejido urbano original.

Otro factor que hace que las renovaciones sean respetuosas con el medioambiente es que, al modernizar los edificios, se puede aprovechar la oportunidad para hacerlos más eficientes y más cómodos para los ocupantes. Esto se logra, por ejemplo, mediante un mejor aislamiento térmico, cierres mejor sellados y acristalamientos modernos, o con sistemas de calefacción y refrigeración más eficaces, que en última instancia reducen el consumo de energía y las emisiones de carbono relacionadas.

Además, se reduce la energía utilizada en la extracción, procesamiento, transporte, montaje, instalación, demolición y descomposición de los materiales. La denominada “Renovación Energética” se ha identificado como una tarea prometedora para el futuro de la arquitectura.

Imagen: © José Hevia

Según Pierre-Emmanuel Thiard, “renovar en lugar de construir desde cero también permite reducir la ocupación del suelo y garantizar un mejor equilibrio en los ecosistemas urbanos. En segundo lugar, es un sector que a medida que se desarrolla, se convierte en un importante generador de nuevos puestos de trabajo locales. Por último, la renovación energética facilita el bienestar físico de los ocupantes del edificio y contribuye en varios niveles a reducir la pobreza energética y aumentar el poder adquisitivo”.

La iniciativa Renovation Wave, lanzada en junio de 2020 por la Comisión Europea, demuestra la importancia global de este sector. El informe señala que los edificios son una de las mayores fuentes de consumo energético en Europa, y que actualmente alrededor del 75% de los edificios en la UE no son energéticamente eficientes, con una tarifa de renovación anual muy baja.

La remodelación de edificios públicos y privados es una acción imprescindible y fue identificada en el Pacto Verde Europeo como una iniciativa clave para impulsar la eficiencia energética en el sector y cumplir sus objetivos. La estrategia tiene como desafío duplicar las tasas anuales de renovación energética durante los próximos 10 años, reduciendo las emisiones de carbono y mejorando la calidad de vida de las personas.

Según el artículo de Katarzyna WARDAL, miembro de Euroace, el covid-19 reveló desigualdades de vivienda inaceptables en Europa, con millones de europeos confinados en espacios de baja calidad, expuestos al frío y la humedad, pero que también son extremadamente costosos de mantener. La renovación energética de edificios a escala europea es una forma efectiva para avanzar hacia la neutralidad climática.

Imagen: © Héctor Santos-Díez

Por su parte, el conglomerado francés Saint-Gobain lanzó en 2021 el manifiesto “Compromiso con las energías renovables”, que señala que las renovaciones energéticas son muy necesarias para el planeta, ya que reducen significativamente el consumo energético de los edificios, mejoran la calidad de vida, reducen las facturas energéticas y crean nuevos puestos de trabajo no reubicables a lo largo de toda la cadena implicada en la construcción civil.

El documento aborda cómo los ambiciosos planes de apoyo a la renovación energética, durante los últimos 15 años en Francia, acabaron teniendo pocos resultados prácticos.

La iniciativa es interesante porque, como mencionamos, las renovaciones y reformas dependen en gran medida de mano de obra especializada, conocimientos técnicos y la industria de los materiales de construcción. Los recursos gubernamentales son esenciales, pero es vital que se establezcan adecuadamente para que ayuden a quienes realmente los necesitan.

Este cambio de paradigma también tiende a cambiar el enfoque de la práctica profesional e incluso de la formación de los nuevos arquitectos. Así, en lugar de dar más valor a los edificios icónicos construidos desde cero, se busca desarrollar intervenciones adecuadas en los edificios existentes. Esto incluye desde hacer más completo y didáctico el proceso de levantamientos y documentación de las obras, hasta difundir materiales y técnicas constructivas que puedan incrementar la eficiencia energética de las reformas.

Imagen: © Leonardo Finotti

¿Es realmente sostenible un edificio moderno y de alta eficiencia si primero tienes que demoler una estructura antigua, que funcionaba correctamente, para poder ser construido? Esta es la pregunta principal de un interesante artículo escrito por Thomas de Monchaux.

El futuro de la arquitectura puede estar más centrado en adaptar lo que ya existe que en construir todo de nuevo. Y, al ser un sector que consume enormes cantidades de recursos y emite mucho carbono, también puede ser un motor de recuperación económica, cuyo producto puede ser viviendas y edificios más cómodos y eficientes para sus habitantes, considerando y respetando sus particularidades.

Es un campo prometedor que todavía tiene mucho espacio para crecer, y al reunir a los profesionales y a toda la industria involucrada en la construcción civil, el resultado puede ser bastante impactante. Es fundamental que los arquitectos estén preparados para todos estos desafíos.

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