¿Se necesita de una ‘sala de estar’ en la actual arquitectura residencial?

Los arquitectos han readaptado e integrado el concepto de “espacio de reunión” en las residencias.
El concepto de “espacio de reunión” se ha ido readaptando de una generación a otra, y de una cultura a otra. Foto: © Albrecht I. Schnabel

La arquitectura se ha vuelto —o está en proceso de volverse— más flexible e individualista para adaptarse a los diversos estilos de vida y necesidades espaciales de las personas. Con esta adaptación, la tipología residencial cambió y las salas de estar han pasado a estar en peligro.

Muchos insisten en la necesidad de tener un espacio dedicado al relajo y al ocio, mientras que otros afirman que es simplemente un desperdicio de espacio y dinero. Este debate plantea una pregunta importante: ¿seguimos necesitando salas de estar?

A lo largo de los años, los arquitectos han readaptado e integrado el concepto de “espacio de reunión” en la arquitectura residencial contemporánea.

Aunque comparten la misma finalidad —un lugar de reunión—, muchos países hacen la diferencia entre salas de estar y salas íntimas o familiares.

Las salas de estar o salón, se consideran más formales y elegantes, mientras que las salas íntimas son un lugar más informal para pasar el rato con los miembros de la familia.

A menudo, las salas de estar se sitúan en la entrada, o cerca de ella, mientras que las salas íntimas están más cerca de los dormitorios y otros espacios privados.

En cuanto al diseño y la decoración de interiores, las salas de estar son el lugar donde se muestran sus obras de arte y piezas de mobiliario exclusivas, a diferencia de las salas íntimas, que es más informal y cómoda.

Sala de estar, de Luis XV a lo conteporáneo

El mundo conoció las salas de estar a finales del siglo XVII, cuando Luis XV de Francia consideró que el estilo de vida de su predecesor en Versalles era incómodo, ya que solo contaba con salones formales y ni una sola habitación dedicada al descanso.

El rey, que era conocido por su interés en el mobiliario y la decoración, transformó un par de habitaciones del castillo en salones privados, inaugurando el concepto de combinar la vida formal e informal.

Un par de décadas más tarde, el mundo de la arquitectura y el diseño de interiores de todo el mundo comenzó a crear piezas de mobiliario dedicadas a estos espacios privados, y poco después de la revolución industrial, el confort se situó en primera línea.

Justo después de la Segunda Guerra Mundial, los estadounidenses se volcaron en las salas íntimas, encarnando la imagen de la vida familiar suburbana informal con un televisor, sofás y entretenimiento.

Se hizo evidente que la sala de estar se había convertido en el corazón de un hogar moderno. Hoy, sin embargo, el corazón de un hogar moderno se transformó en un gran espacio abierto que combina la cocina y la sala de estar, o desapareció por completo.

Los millennials no necesitan una sala de estar

En un editorial de ‘The Guardian’ de 2018, la editora Elle Hunt afirmó que los millennials han “matado” de hecho la necesidad de tener una sala de estar, simplemente ya no la necesitan. Esto es el resultado de varios cambios culturales y de estilo de vida observados entre los millennials.

Mientras que algunos se abstienen de tener familias numerosas, otros no pueden comprar casas grandes que incluyan un espacio dedicado a las reuniones.

Varias investigaciones han puesto de manifiesto que los millennials gastan más, pero ganan menos, en comparación con la mano de obra de los años 80 y 90. En otras palabras, las casas pequeñas son todo lo que pueden permitirse.

Por otra parte, una de las muchas razones por las que ya no son necesarias las salas de estar es que, en algunas zonas, las nuevas construcciones (de unos 40 m²) tienen precios altos y restricciones en el uso del suelo.

La situación obliga a los arquitectos de interiores a eliminar los espacios no esenciales, y una zona dedicada solo a sentarse es, con toda probabilidad, la “primera en desaparecer”.

El dormitorio es suficiente

El concepto de “espacio de reunión” se ha ido readaptando de una generación a otra, y de una cultura a otra. Esto responde a los constantes cambios en los estilos de vida, los hábitos, las normas culturales y la estabilidad financiera.

La mayoría de la gente se centra ahora en la comodidad y la funcionalidad en lugar de la formalidad. En teoría, las salas de estar se crearon como un espacio privado para relajarse y socializar.

Los trabajadores de hoy en día se dedican a trabajar en networking y pasan la mayor parte del tiempo en línea o fuera de casa estableciendo contactos, por lo que tener una sala de estar dedicada a la relajación no se ajusta a su apretada agenda. Creen que el dormitorio es suficiente.

En cuanto a la socialización, si los restaurantes al aire libre, los bares u otros espacios públicos son inaccesibles, la cocina o el balcón de su casa serían el sustituto ideal.

Los arquitectos han re-imaginado las salas de estar tradicionales y las han readaptado para las diferentes tipologías residenciales contemporáneas.

Sala privada

El salón tradicional trascendió generaciones y culturas y ha mantenido su presencia en los proyectos residenciales actuales. Tanto si se trata de un apartamento como de una casa particular, se permite a los arquitectos dedicar una habitación con el único fin de reunirse o relajarse.

Imagen: © Anne Catherine Scoffoni

Estos espacios se diseñan con muebles y accesorios a medida para acoger a invitados o eventos formales, o se transforman en una escapada aislada y cómoda para los miembros de la familia. Las casas más grandes suelen tener ambas cosas, cada una con su función respectiva.

Planta abierta

En las últimas décadas, una gran cantidad de residentes comenzaron a optar por áreas abiertas de salón/cocina donde todo fluye junto.

La sala de estar junto a la cocina y comedor es algo que funciona —según los diseñadores de interiores— porque cocinar es uno de los medios más exitosos para reunir a la gente. Y a la gente le resulta más fácil circular por el espacio y recibir invitados.

Imagen: © Frank Pinckers

También se tiene en cuenta que las plantas abiertas fueron el resultado del “individualismo de diseño”, en el que los residentes compran o alquilan sus casas en las que pueden diseñar y organizar a su antojo sin necesidad de obras permanentes.

Plataformas ampliadas

Las casas con jardines privados permiten a los arquitectos ampliar su planta baja, creando un espacio de transición entre el interior y el exterior que sirve como zona de reunión tanto formal como informal.

Este tipo de salón suele estar rodeado por la cocina, el jardín o la piscina. Son un lugar ideal para recibir invitados y relajarse con los miembros de la familia.

Imagen: © Denilson Machado – MCA Estúdio

Del mismo modo, los patios y los porches delanteros también se consideran plataformas ampliadas utilizadas para la relajación y el ocio.

Terrazas y balcones

Otro espacio de transición que los residentes utilizan como espacios de reunión son las terrazas y los balcones.

Imagen: © Taiyo Watanabe

Los arquitectos aprovechan el terreno del que disponen y crean un espacio exterior adicional que integra la arquitectura y la naturaleza, y que sirve de refugio aislado con vistas al paisaje circundante.

Con información de: ArchDaily

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