Aumentar el valor de una vivienda con la eficiencia y la sostenibilidad

La calificación energética de una vivienda podría llegar a impactar en el interés de posibles compradores o arrendatarios.

La sostenibilidad se abre paso en el mercado de la vivienda a marchas forzadas. Además del creciente interés por cuidar el planeta, cada vez más ciudadanos apuestan por la eficiencia energética para reducir su consumo.

Aunque, según Instituto de Valoraciones, hay más razones por las que los principios de sostenibilidad y eficiencia energética ganan protagonismo en los hogares.

La calificación energética de una vivienda podría llegar a impactar en el interés de posibles compradores o arrendatarios por la vivienda o el tipo de hipoteca para su compra e incluso en su valor de tasación.

Sin embargo, el desafío está en aumentar el nivel de sostenibilidad y eficiencia energética en los hogares para reducir gastos diarios, contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o aumentar el valor del inmueble.

¿Y cómo conseguirlo? Estas son las recomendaciones que hace Instituto de Valoraciones:

1. Pequeñas reformas para mejorar la eficiencia

A la hora de plantear una reforma en una vivienda, conviene llevar a cabo pequeñas acciones encaminadas a hacerla más eficiente.

Por ejemplo, aislar paredes, suelos o techos para evitar fugas de calor, utilizar ventanas de aislamiento térmico, reemplazar electrodomésticos antiguos que consuman menos energía.

También está la opción de utilizar sistemas de iluminación de bajo consumo e instalar sistemas inteligentes para climatización, luz o agua.

2. Apostar por la domótica

Contar con sistemas inteligentes en el hogar que ayuden a gestionar de forma más eficiente el consumo de energía es un factor que podría contribuir en gran medida al ahorro y a la sostenibilidad.

Esta tecnología facilita el control de los sistemas de consumo de climatización, luz, agua o gas permitiendo a los usuarios programar sus horas de encendido o apagado, establecer la temperatura óptima.

“Incluso, monitorizar el consumo para saber en qué momentos ha sido mayor. La domótica es un gran aliado”, recalca.

3. Optar a una certificación energética alta

Instituto de Valoraciones recuerda que la escala de la calificación energética va desde la A hasta la G, siendo la A el nivel más eficiente y el G el menos eficiente.

Este documento, en países como España, es obligatorio y podría llegar a impactar en el interés de posibles compradores o arrendatarios por la vivienda, el tipo de hipoteca o valor de tasación.

“Para mejorarla, influyen factores como el aislamiento de la vivienda, el uso de fuentes de energías renovables, la calidad energética de los electrodomésticos”, resalta la empresa.

4. Apostar por instalaciones eficientes

El cuarto consejo de la tasadora es incluir en los procesos de rehabilitación aquellas instalaciones de servicios que fomenten la sostenibilidad. Entre ellos están, por ejemplo, instalar estaciones de carga para vehículos eléctricos en los parkings o paneles solares en las azoteas.

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