Los riesgos de vender una casa sin contratar una inmobiliaria por ahorrarse la comisión

Es importante tener en cuenta que un agente inmobiliario cuenta con mayor experiencia a la hora de cerrar acuerdos.
Un agente inmobiliario se encarga de valorar los factores económicos y dar una opción más rentable al vendedor. Foto: Thirdman / Pexels

Es habitual que a la hora de vender una casa se haga sin contar con una agencia inmobiliaria de por medio. Pongamos este caso en concreto: se quiere vender una vivienda que cuenta ya con dos ofertas. La casa se tasó el año pasado, por lo que se tiene una idea de cuanto podría costar en el mercado actual.

Si se decide vender la propiedad a uno de los dos compradores sin contar con un profesional, se ahorraría el coste y la comisión de la agencia. Además, al contar solo con estas dos opciones de venta, se evitaría tener que enseñar la vivienda múltiples veces y organizar las visitas, preparar el interior de la casa, etcétera.

Pero no todo son ventajas. Helen Curtis-Goulding, experta en inmobiliaria socia de la compañía Fladgatenos explica cuáles son los inconvenientes de optar por esta vía:

El valor de mercado

Los dueños tasaron la casa hace un año, por lo que es probable que su valor haya cambiado. Puede haber compradores dispuestos a pagar mucho más que el precio ofrecido tras haber evaluado un poco las ofertas que existen.

Los agentes inmobiliarios conocen el mercado mucho más en profundidad que un propietario sin referencias, y pueden tener una visión mucho más amplia con la que calcular un precio rentable.

Los conocimientos de un profesional

Es importante tener en cuenta que un agente inmobiliario cuenta con mayor experiencia a la hora de cerrar acuerdos. No únicamente hablamos de la capacidad de negociar, sino también cuando se trata de factores financieros.

Para escoger a un comprador es necesario saber primero si cuenta con la estabilidad económica suficiente como para pagar la propiedad. Preguntar por un comprobante que justifique su solvencia puede resultar algo brusco para el propietario si se trata de alguien conocido, por lo que disponer de una tercera persona que se encargue de este proceso es un alivio.

Tener que decidir

Cuando se trata de compradores conocidos, escoger entre uno y otro puede ser complicado. Un agente inmobiliario se encarga de valorar los factores económicos y dar una opción más rentable al vendedor, sin contar con sentimentalismos o compromisos sociales que pueden complicar la negociación.

Es habitual que surjan inconvenientes en el proceso, por lo que en vez de tener que acudir directamente a hablar con las partes implicadas es más fácil dejar eso en manos de un profesional.

Vender una casa siempre resulta estresante y complicado, por lo que se debe valorar si el ahorro económico que supone no contratar una agencia inmobiliaria vale la pena.

Con información de: Financial Times

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