La seguridad para un corredor de bienes raíces

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Todos los guatemaltecos, en algún punto de nuestras vidas, nos hemos visto afectados de una u otra forma por la inseguridad. Imagina por un momento el riesgo al que se expone un corredor de bienes raíces, quien a menudo trabaja solo y debe atender a clientes sin siquiera conocerlos, con la agravante de hacerlo en una propiedad que muchas veces está deshabitada.

Los delincuentes han aprovechado este escenario para asaltar a varios colegas, siendo el último hecho conocido, una horrible tragedia que incluso costó una vida. Casos similares se han registrado en todo el mundo.

Como bien nos comparten los expertos en seguridad a los que hemos consultado e información publicada en los manuales de seguridad de la NAR (National Association of Realtors), debemos estar siempre muy alertas evitando al máximo los distractores mientras conducimos o mientras mostramos una propiedad.

 

El brindar mucha información puede convertirte en un blanco fácil

 

Seguridad para un corredor de bienes raíces

Aunque estas recomendaciones fueron pensadas específicamente para profesionales en bienes raíces, también hay sugerencias que cualquier persona puede aplicar. Algunas de ellas son:

1. No distraerse

Se debe estar consciente que el más grande distractor es el celular, especialmente cuando en él se tiene acceso a las redes sociales. Debemos evitar perder la concentración en los recorridos.

Si se debe atender una llamada telefónica mientras se muestra una propiedad, hay que procurar que esta sea breve y simple. Esto minimizará el tiempo transcurrido sin estar alerta al entorno y a los posibles problemas de seguridad.

2. Palabra o frase clave

Si trabajas en una empresa, es vital crear una cultura o protocolo de seguridad en la oficina e implementar una palabra o frase en clave entre los compañeros de trabajo, que se pueda usar como una señal de ayuda si se encuentra en una situación incómoda o potencialmente peligrosa.

Es de gran importancia grabar en el celular los números de teléfono importantes como el de un contacto de emergencia, el número de su oficina, de un servicio de asistencia en la carretera, etc., para estar preparado en una eventualidad.

Se debe mantener un control de visitas de su equipo. Considera colocar una pizarra de registros de salida para los empleados, que incluya su nombre, destino, nombre del cliente, fecha y hora prevista de regreso.

3. No exponer vida privada

Cuando envíes documentos relacionados con el trabajo, debes utilizar siempre la dirección de tu oficina y tener cuidado de jamás compartir la de tu casa con los clientes.

El mismo protocolo se emplea para el correo electrónico y para las redes sociales, usando cuentas personales y de trabajo, separadas.

No todos tienen por qué conocer tu vida privada. Conocer a un cliente no requiere divulgar información personal sobre tus hijos, dónde o con quién vives. El brindar mucha información puede convertirte en un blanco fácil.

4. Regla de los 10 segundos

Desde el momento en que se llega a un lugar, hasta que te reúnes con el cliente, debes detectar y evitar el peligro siguiendo la regla de los 10 segundos. Esta incluye evaluar el entorno y hacerse preguntas como, por ejemplo:

— ¿Alguien sabe dónde estoy?

— ¿Tengo mi celular suficientemente cargado? ¿Tengo buena señal?

— ¿Conozco las vías de acceso principales, alternas o la salida más rápida?

— ¿Estoy consciente de los puntos dentro de la propiedad que pueden presentar algún riesgo, como por ejemplo, quedarse encerrados, que me bloqueen el paso, etc.?

 

Tu seguridad y la de tu cliente es la máxima prioridad en todo momento

 

5. «Mala espina»

Si los potenciales clientes no son personas de tu anterior conocimiento, es de mucha importancia solicitar las identificaciones antes de reunirte con ellos.

Se debe tratar, en la medida de lo posible, citarlos en un sitio público, donde haya buena afluencia de personas.

Siempre hay que usar el sexto sentido mientras nos hacemos preguntas para sondear el tipo de cliente que se nos presenta. Si una persona nos da «mala espina», es mejor no atenderla.

6. Plan de acción

Es imprescindible conocer previamente la propiedad que se va a promover y también sus alrededores. Siempre debes conducir por el vecindario antes de mostrarla.

Percátate de los posibles problemas de seguridad, incluidos postes de luz quemados, lotes vacíos y sitios abandonados. Esto permitirá tener un plan en caso de que ocurra un incidente de seguridad.

7. Caminar detrás del cliente

Cuando muestres una casa, debes estacionar tu automóvil frente a la propiedad y no en el garage o car port. Con esto se evita la posibilidad del bloqueo de la salida y resultará más fácil salir rápidamente en una emergencia.

Al hacer el recorrido del bien inmueble con un cliente, debes guardar todo objeto valioso previo a la cita.

Siempre se debe intentar que el prospecto camine enfrente. No hay que guiarlos, sino más bien dirigirlos. Se puede indicar con un gesto que el cliente vaya primero.

Recuerda evitar ingresar en áreas pequeñas como áticos, armarios o sótanos, donde hay posibilidad de quedar atrapado. En su lugar, se debe llevar la conversación con el cliente desde afuera, mientras ellos entran en esas áreas.

8. Mantén la calma

Los dueños de las propiedades nunca deben dejar información personal a la vista durante las visitas o en “open houses”, por ejemplo, fotos, títulos académicos y documentos.

Si sientes que te siguen, no aceleres. En cambio, mantén la calma y conduce hasta un lugar público o una estación de policía. No debe manejar a su casa hasta estar completamente seguro de que está solo.

Cuidarnos unos a otros

En ocasiones los negocios inmobiliarios se realizan entre dos colegas: uno que capta la propiedad y otro que atiende al cliente. Esto debemos verlo como una ventaja, ya que el riesgo disminuye cuando estamos acompañados, en otras palabras, nos hacemos menos vulnerables.

Debemos tomar muchas precauciones, pero también es importante cuidarnos unos a otros.

Al contactar o tratar con un cliente sospechoso, se deben compartir las inquietudes con otros corredores de bienes raíces para analizar posibles problemas de seguridad.

 

Si una persona nos da «mala espina», es mejor no atenderla

 

Al mostrar una propiedad, tu seguridad y la de tu cliente es la máxima prioridad en todo momento.

Por esto, al solicitar los servicios de un corredor de bienes raíces, hazlo siempre con aquellos que cuenten con su debida licencia de corredor.

De esta forma, sabrás previamente con quien estás tratando y tendrás la certeza que tanto tú como tu información personal están en manos de un profesional.

 

La Cámara de Corredores de Bienes Raíces de Guatemala (CBR Guatemala) es una entidad privada, gremial, apolítica y no lucrativa. Se fundó para promover la formación y desarrollo profesional de los corredores de bienes raíces. Con más de 30 años de trayectoria, alberga a más de 200 asociados activos, que representan más de 700 corredores de bienes raíces.

El contenido en la sección de Opinión es responsabilidad exclusiva del autor y no representa necesariamente la postura o la línea editorial del medio.

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